Una carta escrita el 14 de septiembre de 2026

en Colombia
Hola Esteban...

Querido Yo del Futuro, Soy Esteban, pero del 14 de septiembre de 2026. Hace un mes y cuatro días tuvimos el fuerte terremoto del 10 de agosto de 2026, que interrumpió nuestra rutina habitual: ir al SENA todos los días, bailar los lunes y miércoles en la noche y bailar los sábados durante todo el día. Decidí hacer esta carta para contarte cómo estoy en este momento. Actualmente estoy desarrollando la colección masculina. Espero que salga muy bien, porque incluso ahora todavía no sé qué tema escoger. He pensado en hacer algo relacionado con El mal querer de Rosalía o inspirarme en algún libro, aunque creo que probablemente terminaré eligiendo la primera opción. Hasta el momento no he vuelto a coser. Desde lo del terremoto no he tenido la oportunidad de volver a verme con mis compañeras ni con mis profesoras. Afortunadamente, sí he podido seguir bailando en el Parque Industrial. Espero que, cuando leas esto —porque, para ser sincero, no sé exactamente cuándo será—, ya estés trabajando en COVIDES y que todo esté bien allí. O, si no, espero que hayas sido transferido a una empresa en la que puedas desarrollar tus habilidades y crecer profesionalmente. Espero que para entonces hayas cumplido satisfactoriamente con todas tus competencias, que te haya ido muy bien en tu tesis de gala y en tus pruebas de ITE, y que tu empresa haya reconocido tu esfuerzo y tu buen rendimiento. Espero que hayas podido demostrar todo lo que eres capaz de hacer dentro del sector laboral en el que decidiste integrarte. Y si ha pasado mucho más tiempo desde que escribí esto, espero que ya estés estudiando en la Universidad Autónoma de Manizales, realizando el pregrado que deseas. O incluso, si la vida lo permitió, que estés estudiando en otro país. Ojalá se haya presentado la oportunidad de formarte profesionalmente en aquello que realmente te gusta, que más que la moda, es el arte. Porque siento que a través del arte puedo desarrollar muchas de las cosas que sueño y que llevo dentro de mí. He tenido demasiados sueños y muchas veces me imagino todas las cosas que me gustaría llegar a lograr. Uno de mis sueños más cercanos es participar en la Pareja Reina de Quinchía. Me gustaría muchísimo poder participar y representar a ConCafé en este gran festival risaraldense. Y si eso llega a suceder, quiero perseguir muchos otros sueños. Por ejemplo, empezar a modelar. De verdad me gustaría comenzar en los reinados, aunque fuera en algo muy sencillo. Me emociona la idea de llevar un nombre y representar un festival, una cultura o un evento. Para mí, eso vale mucho más que el dinero o el título en sí. Me gustaría, ojalá algún día, llegar a participar en el Reinado Nacional del Folclor o en eventos relacionados con nuestras tradiciones y nuestra cultura. También me gustaría participar en castings para revistas, documentales o producciones audiovisuales. Quiero poder actuar. Ojalá algún día pueda protagonizar una serie que trate sobre una comunidad diversa y que permita contar historias que realmente tengan algo que decir. También me gustaría comenzar en la composición y producción musical. Tengo muchísimo interés en ese mundo y demasiadas ideas que quisiera desarrollar. Quiero proyectarme más en la danza. A veces pienso que me gustaría participar en festivales de tango y, quién sabe, quizá ganar alguno. Y si no resulta así, tal vez irme con Café y volver a Lucín. No sé exactamente qué haré. Tal vez me vaya a Pereira y empiece en un grupo nuevo y diferente. No sé si sería de folclor, pero, sinceramente, sería lo que más me gustaría. Además de todos esos sueños, quiero tener estabilidad económica. Si esta carta la estás leyendo muchos años después, espero que ya hayas podido independizarte. Me gustaría tener una casa propia para vivir con mis padres y tener autonomía sobre mi vida y sobre todo lo que ocurre en nuestro hogar. (Espero que esto ocurra después de que mi tía Irma haya fallecido, porque no quisiera que tuviera que pasar por algo así mientras ella está aquí.) Espero haber salido del SENA con las expectativas cumplidas al máximo y, si ya pasó mucho tiempo desde entonces, haber terminado también mi pregrado en la Universidad Autónoma de Manizales. Después de eso, espero estar trabajando en todo aquello que tenga relación con lo que realmente me gusta. En este momento también tengo algunos problemas personales con mi mamá. No son problemas graves, pero sí son situaciones que me gustaría solucionar. Espero que, para cuando esta carta sea leída, todo aquello que hoy me preocupa ya esté resuelto y que las cosas entre nosotros estén mucho mejor. Y quiero decirte algo a ti, Esteban del futuro: Espero que hayas llegado a ser alguien importante para ti mismo. Que por fin hayas dejado de sabotearte. Que hayas reconocido la capacidad que tienes y todo lo que puedes llegar a hacer. Espero que ya no te dé miedo hablar en público. Nunca ha sido algo que hayas hecho con facilidad, pero tomaste clases de oratoria, y no solamente para aprender a hablar bien, sino para poder transmitir por fin lo que piensas, defender tus ideas y tener el valor de denunciar las injusticias que veas. No vuelvas a quedarte callado frente a situaciones injustas, como dejaste pasar las de Trietnias y muchas otras. Recuerda siempre: Lo malo de la rosca no es no estar en ella. Por plata no es. Nunca falta el chino. Las flores no entienden el pavimento. Y recuerda también que, si Dios te lo da, te lo quitará. Pero, sobre todo, recuerda quién eras cuando escribiste esta carta. Recuerda todos los sueños que tenías, incluso aquellos que parecían demasiado grandes o demasiado difíciles. Espero que hayas cumplido algunos. Y si todavía no los has cumplido todos, espero que sigas intentando.



By YoDelFuturo ®

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Una carta del 14 de septiembre de 2026

en Colombia
Hola Esteban...

Querido Yo del Futuro, Soy Esteban, pero del 14 de septiembre de 2026. Hace un mes y cuatro días tuvimos el fuerte terremoto del 10 de agosto de 2026, que interrumpió nuestra rutina habitual: ir al SENA todos los días, bailar los lunes y miércoles en la noche y bailar los sábados durante todo el día. Decidí hacer esta carta para contarte cómo estoy en este momento. Actualmente estoy desarrollando la colección masculina. Espero que salga muy bien, porque incluso ahora todavía no sé qué tema escoger. He pensado en hacer algo relacionado con El mal querer de Rosalía o inspirarme en algún libro, aunque creo que probablemente terminaré eligiendo la primera opción. Hasta el momento no he vuelto a coser. Desde lo del terremoto no he tenido la oportunidad de volver a verme con mis compañeras ni con mis profesoras. Afortunadamente, sí he podido seguir bailando en el Parque Industrial. Espero que, cuando leas esto —porque, para ser sincero, no sé exactamente cuándo será—, ya estés trabajando en COVIDES y que todo esté bien allí. O, si no, espero que hayas sido transferido a una empresa en la que puedas desarrollar tus habilidades y crecer profesionalmente. Espero que para entonces hayas cumplido satisfactoriamente con todas tus competencias, que te haya ido muy bien en tu tesis de gala y en tus pruebas de ITE, y que tu empresa haya reconocido tu esfuerzo y tu buen rendimiento. Espero que hayas podido demostrar todo lo que eres capaz de hacer dentro del sector laboral en el que decidiste integrarte. Y si ha pasado mucho más tiempo desde que escribí esto, espero que ya estés estudiando en la Universidad Autónoma de Manizales, realizando el pregrado que deseas. O incluso, si la vida lo permitió, que estés estudiando en otro país. Ojalá se haya presentado la oportunidad de formarte profesionalmente en aquello que realmente te gusta, que más que la moda, es el arte. Porque siento que a través del arte puedo desarrollar muchas de las cosas que sueño y que llevo dentro de mí. He tenido demasiados sueños y muchas veces me imagino todas las cosas que me gustaría llegar a lograr. Uno de mis sueños más cercanos es participar en la Pareja Reina de Quinchía. Me gustaría muchísimo poder participar y representar a ConCafé en este gran festival risaraldense. Y si eso llega a suceder, quiero perseguir muchos otros sueños. Por ejemplo, empezar a modelar. De verdad me gustaría comenzar en los reinados, aunque fuera en algo muy sencillo. Me emociona la idea de llevar un nombre y representar un festival, una cultura o un evento. Para mí, eso vale mucho más que el dinero o el título en sí. Me gustaría, ojalá algún día, llegar a participar en el Reinado Nacional del Folclor o en eventos relacionados con nuestras tradiciones y nuestra cultura. También me gustaría participar en castings para revistas, documentales o producciones audiovisuales. Quiero poder actuar. Ojalá algún día pueda protagonizar una serie que trate sobre una comunidad diversa y que permita contar historias que realmente tengan algo que decir. También me gustaría comenzar en la composición y producción musical. Tengo muchísimo interés en ese mundo y demasiadas ideas que quisiera desarrollar. Quiero proyectarme más en la danza. A veces pienso que me gustaría participar en festivales de tango y, quién sabe, quizá ganar alguno. Y si no resulta así, tal vez irme con Café y volver a Lucín. No sé exactamente qué haré. Tal vez me vaya a Pereira y empiece en un grupo nuevo y diferente. No sé si sería de folclor, pero, sinceramente, sería lo que más me gustaría. Además de todos esos sueños, quiero tener estabilidad económica. Si esta carta la estás leyendo muchos años después, espero que ya hayas podido independizarte. Me gustaría tener una casa propia para vivir con mis padres y tener autonomía sobre mi vida y sobre todo lo que ocurre en nuestro hogar. (Espero que esto ocurra después de que mi tía Irma haya fallecido, porque no quisiera que tuviera que pasar por algo así mientras ella está aquí.) Espero haber salido del SENA con las expectativas cumplidas al máximo y, si ya pasó mucho tiempo desde entonces, haber terminado también mi pregrado en la Universidad Autónoma de Manizales. Después de eso, espero estar trabajando en todo aquello que tenga relación con lo que realmente me gusta. En este momento también tengo algunos problemas personales con mi mamá. No son problemas graves, pero sí son situaciones que me gustaría solucionar. Espero que, para cuando esta carta sea leída, todo aquello que hoy me preocupa ya esté resuelto y que las cosas entre nosotros estén mucho mejor. Y quiero decirte algo a ti, Esteban del futuro: Espero que hayas llegado a ser alguien importante para ti mismo. Que por fin hayas dejado de sabotearte. Que hayas reconocido la capacidad que tienes y todo lo que puedes llegar a hacer. Espero que ya no te dé miedo hablar en público. Nunca ha sido algo que hayas hecho con facilidad, pero tomaste clases de oratoria, y no solamente para aprender a hablar bien, sino para poder transmitir por fin lo que piensas, defender tus ideas y tener el valor de denunciar las injusticias que veas. No vuelvas a quedarte callado frente a situaciones injustas, como dejaste pasar las de Trietnias y muchas otras. Recuerda siempre: Lo malo de la rosca no es no estar en ella. Por plata no es. Nunca falta el chino. Las flores no entienden el pavimento. Y recuerda también que, si Dios te lo da, te lo quitará. Pero, sobre todo, recuerda quién eras cuando escribiste esta carta. Recuerda todos los sueños que tenías, incluso aquellos que parecían demasiado grandes o demasiado difíciles. Espero que hayas cumplido algunos. Y si todavía no los has cumplido todos, espero que sigas intentando.



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