Una carta escrita el 5 de septiembre de 2026

en Colombia
💌 Carta a mi Yo-lector del Futuro

Querida yo-lectora del futuro: Te escribo esta carta porque espero que, dentro de un año, cuando haya pasado el tiempo, puedas volver a abrir este mensaje como quien abre una ventana hacia el pasado. Quizás para ese momento muchas cosas hayan cambiado y otras permanezcan iguales. Quiero descubrir qué nuevas experiencias de lectura habré vivido, qué libros me habrán acompañado y, sobre todo, si habrá cambiado mi manera de verme como lectora. Hoy estoy intentando detenerme un momento para “leerme” a mí misma y reconocer quién soy como lectora en este momento de mi vida. Al hacerlo, me doy cuenta de que mi historia con los libros no ha sido lineal. Ha estado llena de momentos de obligación, curiosidad, descubrimiento, resistencia y, finalmente, de gusto y reflexión. Uno de los libros que más recuerdo de mi infancia es Colombia, mi abuelo y yo. Lo conocí en el colegio como parte de una tarea y, sinceramente, al principio no quería leerlo. Además, mientras mis compañeros tenían el libro original, lleno de color, yo tenía una versión de fotocopias en blanco y negro. En ese momento parecía una diferencia pequeña, pero hizo que mi primer acercamiento al libro estuviera acompañado de cierta resistencia. Sin embargo, con el tiempo ese libro terminó convirtiéndose en un recuerdo importante de mi infancia. Es curioso pensar que una lectura que comenzó como una obligación terminó siendo un libro que todavía recuerdo y que incluso hoy puedo recomendar con fascinación. Esto me hace pensar que algunas lecturas necesitan tiempo para encontrar un lugar dentro de nosotros. También recuerdo los libros infantiles que hicieron parte de mis primeros acercamientos a la lectura. Aunque quizá no recuerde todos sus títulos o historias con la misma claridad, forman parte de esa etapa en la que los libros estaban relacionados con la imaginación, las historias y el descubrimiento. Hoy entiendo que esas primeras experiencias también fueron construyendo, poco a poco, mi relación con la lectura. Durante mi adolescencia mis intereses cambiaron. Sentí curiosidad por libros y autores que estaban fuera de lo convencional. Entre ellos apareció mi interés por el Marqués de Sade. Más allá del contenido, recuerdo esa etapa como un momento en el que quería explorar aquello que despertaba mi curiosidad y preguntarme por qué determinadas lecturas eran consideradas apropiadas y otras no. Actualmente me interesan especialmente los libros que me hacen pensar, cuestionar y mirar las cosas desde otra perspectiva. Uno de ellos es Diccionario anarquista de emergencia. Me gusta porque sus definiciones no parecen limitarse a explicar una palabra, sino que pueden convertirse en una provocación para pensar. Me interesa esa clase de lectura que, después de cerrar el libro, continúa dando vueltas en la cabeza. Por eso, si tuviera que describir a la lectora que soy actualmente, diría que soy una persona curiosa, crítica y abierta a descubrir ideas diferentes. No busco solamente historias; también busco pensamientos que puedan cuestionarme y, de alguna manera, transformar mi forma de ver el mundo. Querida yo del futuro, espero que sigas teniendo esa curiosidad. Espero que no hayas dejado que la rutina, las responsabilidades o la tecnología hagan que los libros desaparezcan de tu vida. Espero que sigas encontrando momentos para leer sin sentir que tienes que hacerlo por obligación. También espero que tus gustos hayan cambiado y crecido. Quizás ahora tengas nuevos autores favoritos, nuevos géneros y libros que hoy ni siquiera imaginas que llegarás a conocer. Ojalá puedas mirar atrás y reconocer que cada lectura te dejó algo, incluso aquellas que no disfrutaste completamente. Me gustaría que nunca pierdas la capacidad de cuestionar lo que lees. Para mí, leer no significa aceptar todo lo que aparece escrito. También significa hacerse preguntas, encontrar contradicciones, descubrir nuevas posibilidades y permitir que una idea nos incomode lo suficiente como para hacernos pensar. Uno de mis mayores deseos para el futuro es poder compartir la lectura con mi familia. Imagino algún día estar sentada con mis hijos, leer juntos y crear un espacio alejado, aunque sea por un momento, de los celulares, las redes sociales y toda la información que encontramos en internet. Quiero que ellos comprendan que un libro puede ofrecer algo que internet no siempre puede dar: un momento de pausa, imaginación, compañía y encuentro. Me gustaría que la lectura en mi familia no fuera solamente una actividad académica. Quiero que sea un recuerdo afectivo. Imagino a mis hijos sentados conmigo, escuchando una historia, haciendo preguntas o simplemente compartiendo el silencio de una lectura. Quizás ese sea uno de mis mayores sueños como lectora: no solamente aprender a leer y disfrutar los libros, sino algún día enseñarles a otros que también pueden encontrar en la lectura un lugar donde sentirse acompañados. Si dentro de un año vuelves a leer esta carta, quiero que recuerdes algunas cualidades que hoy reconoces en ti. Quiero que recuerdes tu curiosidad, porque ha sido una de las razones que te ha llevado a descubrir lecturas diferentes. Recuerda también tu capacidad de cuestionar, porque nunca has querido quedarte únicamente con la primera respuesta. Recuerda tu libertad para explorar diferentes ideas, incluso cuando estas se encuentran fuera de lo convencional. Y recuerda tu sensibilidad, porque leer también significa permitir que una historia, una palabra o una idea nos toque de alguna manera. Recuerda también tu capacidad de cuestionar, porque nunca has querido quedarte únicamente con la primera respuesta. Recuerda tu libertad para explorar diferentes ideas, incluso cuando estas se encuentran fuera de lo convencional. Y recuerda tu sensibilidad, porque leer también significa permitir que una historia, una palabra o una idea nos toque de alguna manera. No quiero que olvides que ser lectora no significa haber leído una cantidad determinada de libros. Ser lectora también significa tener una relación personal con aquello que lees, encontrar significado en las palabras y permitir que algunas lecturas dejen una huella en ti. Cuando vuelvas a leer esta carta, quiero que te preguntes: ¿Qué tanto cambió mi relación con la lectura? ¿Qué libros me acompañaron durante este año? ¿Descubrí nuevos autores? ¿Sigo leyendo con curiosidad? ¿Encontré algún libro que haya cambiado mi manera de pensar? ¿Sigo imaginando esos momentos de lectura compartida con mi familia? Espero que para entonces te sientas orgullosa de la mujer y de la lectora en la que te estás convirtiendo. Y si en algún momento dejaste de leer, no te castigues por ello. Recuerda que siempre puedes volver a abrir un libro. La lectura no tiene por qué ser una carrera ni una obligación permanente. Puede esperarte. Te dejo un mensaje desde el pasado: No pierdas la curiosidad. Sigue cuestionando, sigue descubriendo y nunca olvides que un libro puede abrir una puerta hacia un mundo que todavía no conoces, incluso hacia una versión de ti misma que aún estás por descubrir. Espero que cuando leas esto puedas sonreír y reconocer en estas palabras a la persona que eras hoy. Con cariño, Tu yo del presente.



By YoDelFuturo ®

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Una carta del 5 de septiembre de 2026

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💌 Carta a mi Yo-lector del Futuro

Querida yo-lectora del futuro: Te escribo esta carta porque espero que, dentro de un año, cuando haya pasado el tiempo, puedas volver a abrir este mensaje como quien abre una ventana hacia el pasado. Quizás para ese momento muchas cosas hayan cambiado y otras permanezcan iguales. Quiero descubrir qué nuevas experiencias de lectura habré vivido, qué libros me habrán acompañado y, sobre todo, si habrá cambiado mi manera de verme como lectora. Hoy estoy intentando detenerme un momento para “leerme” a mí misma y reconocer quién soy como lectora en este momento de mi vida. Al hacerlo, me doy cuenta de que mi historia con los libros no ha sido lineal. Ha estado llena de momentos de obligación, curiosidad, descubrimiento, resistencia y, finalmente, de gusto y reflexión. Uno de los libros que más recuerdo de mi infancia es Colombia, mi abuelo y yo. Lo conocí en el colegio como parte de una tarea y, sinceramente, al principio no quería leerlo. Además, mientras mis compañeros tenían el libro original, lleno de color, yo tenía una versión de fotocopias en blanco y negro. En ese momento parecía una diferencia pequeña, pero hizo que mi primer acercamiento al libro estuviera acompañado de cierta resistencia. Sin embargo, con el tiempo ese libro terminó convirtiéndose en un recuerdo importante de mi infancia. Es curioso pensar que una lectura que comenzó como una obligación terminó siendo un libro que todavía recuerdo y que incluso hoy puedo recomendar con fascinación. Esto me hace pensar que algunas lecturas necesitan tiempo para encontrar un lugar dentro de nosotros. También recuerdo los libros infantiles que hicieron parte de mis primeros acercamientos a la lectura. Aunque quizá no recuerde todos sus títulos o historias con la misma claridad, forman parte de esa etapa en la que los libros estaban relacionados con la imaginación, las historias y el descubrimiento. Hoy entiendo que esas primeras experiencias también fueron construyendo, poco a poco, mi relación con la lectura. Durante mi adolescencia mis intereses cambiaron. Sentí curiosidad por libros y autores que estaban fuera de lo convencional. Entre ellos apareció mi interés por el Marqués de Sade. Más allá del contenido, recuerdo esa etapa como un momento en el que quería explorar aquello que despertaba mi curiosidad y preguntarme por qué determinadas lecturas eran consideradas apropiadas y otras no. Actualmente me interesan especialmente los libros que me hacen pensar, cuestionar y mirar las cosas desde otra perspectiva. Uno de ellos es Diccionario anarquista de emergencia. Me gusta porque sus definiciones no parecen limitarse a explicar una palabra, sino que pueden convertirse en una provocación para pensar. Me interesa esa clase de lectura que, después de cerrar el libro, continúa dando vueltas en la cabeza. Por eso, si tuviera que describir a la lectora que soy actualmente, diría que soy una persona curiosa, crítica y abierta a descubrir ideas diferentes. No busco solamente historias; también busco pensamientos que puedan cuestionarme y, de alguna manera, transformar mi forma de ver el mundo. Querida yo del futuro, espero que sigas teniendo esa curiosidad. Espero que no hayas dejado que la rutina, las responsabilidades o la tecnología hagan que los libros desaparezcan de tu vida. Espero que sigas encontrando momentos para leer sin sentir que tienes que hacerlo por obligación. También espero que tus gustos hayan cambiado y crecido. Quizás ahora tengas nuevos autores favoritos, nuevos géneros y libros que hoy ni siquiera imaginas que llegarás a conocer. Ojalá puedas mirar atrás y reconocer que cada lectura te dejó algo, incluso aquellas que no disfrutaste completamente. Me gustaría que nunca pierdas la capacidad de cuestionar lo que lees. Para mí, leer no significa aceptar todo lo que aparece escrito. También significa hacerse preguntas, encontrar contradicciones, descubrir nuevas posibilidades y permitir que una idea nos incomode lo suficiente como para hacernos pensar. Uno de mis mayores deseos para el futuro es poder compartir la lectura con mi familia. Imagino algún día estar sentada con mis hijos, leer juntos y crear un espacio alejado, aunque sea por un momento, de los celulares, las redes sociales y toda la información que encontramos en internet. Quiero que ellos comprendan que un libro puede ofrecer algo que internet no siempre puede dar: un momento de pausa, imaginación, compañía y encuentro. Me gustaría que la lectura en mi familia no fuera solamente una actividad académica. Quiero que sea un recuerdo afectivo. Imagino a mis hijos sentados conmigo, escuchando una historia, haciendo preguntas o simplemente compartiendo el silencio de una lectura. Quizás ese sea uno de mis mayores sueños como lectora: no solamente aprender a leer y disfrutar los libros, sino algún día enseñarles a otros que también pueden encontrar en la lectura un lugar donde sentirse acompañados. Si dentro de un año vuelves a leer esta carta, quiero que recuerdes algunas cualidades que hoy reconoces en ti. Quiero que recuerdes tu curiosidad, porque ha sido una de las razones que te ha llevado a descubrir lecturas diferentes. Recuerda también tu capacidad de cuestionar, porque nunca has querido quedarte únicamente con la primera respuesta. Recuerda tu libertad para explorar diferentes ideas, incluso cuando estas se encuentran fuera de lo convencional. Y recuerda tu sensibilidad, porque leer también significa permitir que una historia, una palabra o una idea nos toque de alguna manera. Recuerda también tu capacidad de cuestionar, porque nunca has querido quedarte únicamente con la primera respuesta. Recuerda tu libertad para explorar diferentes ideas, incluso cuando estas se encuentran fuera de lo convencional. Y recuerda tu sensibilidad, porque leer también significa permitir que una historia, una palabra o una idea nos toque de alguna manera. No quiero que olvides que ser lectora no significa haber leído una cantidad determinada de libros. Ser lectora también significa tener una relación personal con aquello que lees, encontrar significado en las palabras y permitir que algunas lecturas dejen una huella en ti. Cuando vuelvas a leer esta carta, quiero que te preguntes: ¿Qué tanto cambió mi relación con la lectura? ¿Qué libros me acompañaron durante este año? ¿Descubrí nuevos autores? ¿Sigo leyendo con curiosidad? ¿Encontré algún libro que haya cambiado mi manera de pensar? ¿Sigo imaginando esos momentos de lectura compartida con mi familia? Espero que para entonces te sientas orgullosa de la mujer y de la lectora en la que te estás convirtiendo. Y si en algún momento dejaste de leer, no te castigues por ello. Recuerda que siempre puedes volver a abrir un libro. La lectura no tiene por qué ser una carrera ni una obligación permanente. Puede esperarte. Te dejo un mensaje desde el pasado: No pierdas la curiosidad. Sigue cuestionando, sigue descubriendo y nunca olvides que un libro puede abrir una puerta hacia un mundo que todavía no conoces, incluso hacia una versión de ti misma que aún estás por descubrir. Espero que cuando leas esto puedas sonreír y reconocer en estas palabras a la persona que eras hoy. Con cariño, Tu yo del presente.



By YoDelFuturo ®

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