Querida Valt del futuro: Hoy es 26 de agosto de 2026 y tengo 22 años. Tomé el impulso de escribirte esta carta porque me siento inspirada. No sé si en tres años todavía nos gustará escribir cartas, pero hoy me siento toda una escritora jajaja. Acabas de terminar la universidad y estás a punto de empezar la especialización. Todavía ni siquiera has entrado a clases, pero espero de corazón que te haya ido increíble y que, cuando leas esto, ya estés graduada de la especialización también. Qué locura pensar que en este momento estoy empezando una etapa completamente nueva y que tú ya estás tres años adelante. Ahora mismo estoy feliz. Me considero una persona feliz, aunque siento que todavía me falta algo. No sé exactamente qué es. Tal vez con el tiempo lo descubriste. Espero que sí. También espero que hayas dejado de vapear. Si todavía lo haces, por favor, ya párale jajaja. En este momento sigo siendo una enamoradiza sin remedio. No tengo novio, aunque me encantaría tenerlo, y todavía tengo esas ganas de casarme algún día. Ojalá tú ya tengas a alguien que te haga muy feliz. Y si no, tranquila. No quiero que sientas que te estoy presionando. Cada cosa llega a su tiempo. De hecho, ahora mismo estoy saliendo con un muchacho que se llama Juan Diego. Llevamos aproximadamente un mes. Es un buen muchacho, muy buena gente, aunque no sé si tengamos tanto futuro porque somos bastante diferentes. Me cae muy bien y me gusta compartir con él, pero justo ahora estamos pasando por un momento raro. Creo que estamos medio peleados, o al menos eso siento. Ha estado un poco cortante y me dijo que tenemos que hablar en persona. No sé qué habrá pasado con nosotros cuando leas esto. Tal vez todavía estén juntos, tal vez no. Tal vez lo ames, tal vez lo odies, tal vez simplemente haya sido una persona importante de esta etapa. Solo espero que, haya terminado como haya terminado, no te haya hecho daño. Ahora mismo vivo bastante lejos de todo el mundo y él vive al otro lado de la ciudad. Casi no nos vemos. Llevamos como diez días sin vernos y él está demasiado ocupado entre el trabajo y el estudio. Yo, en cambio, en este momento no estoy haciendo nada. No estoy trabajando ni estudiando porque se supone que debía haber empezado a estudiar hace unos 15 días, pero pasó el terremoto. ¿Te acuerdas de ese susto tan hijo de puta? Quiero que nunca olvides esta etapa, porque también hubo momentos muy bonitos. Hace apenas dos meses llegamos de nuestro intercambio en México. Dios, qué etapa tan increíble. La pasamos demasiado bien, conocimos personas maravillosas, viajamos, crecimos y nos enamoramos un poquito de esa vida. No sé si todavía recuerdes todo con la misma emoción, pero espero que sí. Y hablando de México… Rodrigo. No sé qué habrá pasado con él para cuando leas esto. También fue un buen muchacho. Lástima que la distancia nos separó. ¿Te acuerdas de su mamá? Nos amaba. Nos hizo sentir en casa cuando estábamos tan lejos de la nuestra. Hasta nos cocinaba comida aparte porque ellos comían todo picante jajaja. Esa familia me hizo sentir muy feliz. Me hicieron sentir parte de ellos y eso es algo que siempre voy a agradecer. Pero bueno, tenemos que soltarlo. Quién sabe, tal vez en tres años Rodrigo esté viviendo en México todavía, o tal vez nunca volvimos a hablar. La última vez que hablamos fue el día del terremoto. Estaba bien, le dije que sí, y hasta ahí llegó la conversación. No quiero darle más importancia a ese tema. Como te dije antes: ya es hora de soltarlo. Por otro lado, tengo amigos increíbles. Juan Manuel se va a venir a vivir a la casa con mi mamá, con Pollo y conmigo este viernes y estoy demasiado emocionada por esta nueva etapa. Siento que nos vamos a llevar muy bien, aunque también tengo claro que voy a necesitar mi espacio jajaja. Una cosa es que venga a visitarme y se quede un fin de semana y otra completamente diferente es vivir juntos. Pero sé que él me va a entender. Lo amo muchísimo y espero que sigamos siendo esos mejores amigos que somos ahora. Espero que todavía nos riamos de las mismas bobadas, que sigamos hablando de todo y que, aunque la vida cambie, nuestra amistad siga siendo de esas que se sienten como casa. También espero que María Paula siga siendo mi amiga. Siempre tenemos nuestros problemas y nuestras pequeñas crisis, pero me gustaría pensar que tres años después seguimos compartiendo la vida de alguna manera. Y, por favor, espero que todavía tengamos a nuestra abuela. Espero que siga a nuestro lado, que nos sigamos amando muchísimo, que nos siga dando la bendición y que continúe dándonos los mejores consejos del mundo. Espero que haya podido acompañarnos en nuestros logros y que nosotros hayamos estado presentes en los suyos. Y si últimamente no la has visitado tanto como deberías, ve. Abrázala. Dile cuánto la amas. Hazlo como siempre lo has hecho. Ahora sí, volvamos a los hombres porque claramente yo no puedo escribir una carta sin hablar de ellos jajaja. No sé si Juan Diego terminó siendo algo serio. Apenas llevamos un mes saliendo. Me parece una buena persona, aunque el fin de semana me mintió: me dijo que se iba a dormir y después subió una historia. Creo que simplemente se le fue porque salió el carro de él en la historia, pero igual me molestó. No sé si para cuando leas esto él será una anécdota o una persona que todavía está en tu vida. Pero más allá de él, espero que hayas encontrado a una buena persona. Porque sí me gusta tener a alguien. Me gusta compartir la vida con alguien, dormir juntos, reírnos, hacer bobadas, salir, escuchar canciones en el carro, hablar durante horas y sentir que tienes un compañero. A veces pienso en la relación que tuvimos y en lo linda que era. Y con Juan Diego, como casi no nos vemos, siento que me gustaría pasar más tiempo con él. Todavía ni siquiera conozco a su familia. El otro día hablamos de eso y me dijo que es muy reservado con su familia y que no me iba a presentar hasta que tuviéramos algo más serio. La verdad, lo entiendo. Yo tampoco lo he presentado oficialmente en mi casa. Aunque, para ser sincera, todo se termina sabiendo con Mamita jajaja. ¿Puedes creer que le dije que me enseñara a hacer lentejas solo porque a Juan Diego le gustan mucho? Por favor, Valt del futuro, espero que no sigamos haciendo esas cosas por cualquier hombre jajaja. Pero bueno, no quiero hablar más de hombres. Espero que seas feliz. Espero que ya tengamos carro. ¿Te imaginas? Qué chévere. Yo creo que en tres años lo logras. Y si no, tampoco pasa nada. No quiero que leas esto como una lista de cosas que “deberías” haber conseguido. No quiero que sientas que te estoy poniendo presión. Cada cosa tiene su momento. Ahora mismo tengo miedo de crecer. Llevo dos meses buscando trabajo y no encuentro. No sé ni cómo encontrarlo, te lo juro. Mando hojas de vida y nadie llama. Ni siquiera me escriben para preguntarme cómo me llamo jajaja. A veces es desesperante. Estoy aburrida de estar en mi casa. Quiero levantarme, ir al gimnasio, tener una rutina, sentir que estoy haciendo algo con mi vida, pero ni siquiera sé entrenar sola en un gimnasio. Así que, Valt, espero que cuando leas esto tengas un trabajo que te guste, que hayas encontrado tu camino y que ya no tengas ese miedo que tengo hoy. Y si todavía no lo tienes, tranquila. No significa que hayas fracasado. Solo significa que todavía estás construyendo tu vida. Creo que voy a mandarte esta carta el día de tu cumpleaños número 25. Bueno… nuestro cumpleaños. Qué raro decirlo. 25 años. Espero que cuando la leas sigas siendo extrovertida, alegre, espontánea, de las que dicen que sí a los planes, de las que se ríen duro, de las que disfrutan la vida y de las que siempre intentan ver el lado bueno de las cosas. Espero que sigas siendo positiva. Que sigas siendo igual de verraca y echa pa’lante. Que sigas siendo la que resuelve. La que, aunque llore, después se seca las lágrimas y piensa: “Bueno, ¿y ahora qué hacemos?” La que no ve problemas, sino soluciones. Porque tú has podido con todo. Has vivido muchísimas cosas, algunas que jamás imaginaste vivir, y aun así aquí estás. Con 22 años, escribiéndole una carta a una versión de ti que todavía no conoces. Y espero que cuando leas esto te dé orgullo saber quién eras. No quiero que cambies tu esencia por crecer. Quiero que evoluciones, sí. Que seas más inteligente, más fuerte, más segura, más independiente y más consciente de lo que quieres. Pero espero que nunca pierdas esa niña que se emociona por las cosas pequeñas, que ama profundamente, que se ríe de cualquier bobada, que sueña en grande y que todavía cree que todo puede salir bien. Por último, te deseo un feliz cumpleaños número 25. Espero que hayas cumplido muchos de tus sueños. Que hayas viajado. Que hayas conocido lugares nuevos. Que hayas amado mucho. Que hayas aprendido muchísimo. Que tengas personas increíbles a tu lado. Que nadie haya logrado apagar tu luz. Que hayas construido una vida que te haga sentir orgullosa. Y, si tienes pareja, espero que sea una persona que te comprenda, que te cuide, que te haga reír todos los días, que sea divertida, que te dé tranquilidad y, por favor, Valt… QUE NO NOS MONTE CACHOS JAJAJA. Y si no tienes pareja, espero que igualmente seas feliz y que nunca hayas sentido que necesitas a alguien para completar tu vida. Porque espero que para entonces ya hayas entendido que tú siempre fuiste suficiente. Valt, te amo. Gracias por estos 25 años tan hermosos que hemos vivido. Gracias por haber sobrevivido a los días difíciles, por haber disfrutado los buenos, por haber amado, por haber perdido, por haber empezado de nuevo tantas veces y por seguir creyendo en ti. Espero que cumplas muchísimos años más. Espero que seas muy feliz. Espero que estés orgullosa de la mujer en la que te convertiste. Y si algo no salió como esperabas, no pasa nada. La vida nunca fue una lista de pendientes. Solo espero que sigas viviendo. Que sigas soñando. Que sigas viajando. Que sigas riéndote. Que sigas amando. Y que, sobre todo, sigas siendo tú. Ahora sí, haz otra carta cuando leas esta. Cuéntame cómo te fue. Cuéntame quién eres. Cuéntame qué pasó con Juan Diego, con Rodrigo, con todos esos dramas que hoy siento que son el fin del mundo y que seguramente en tres años me van a dar risa. Cuéntame dónde estás. Cuéntame qué estás haciendo. Y cuéntame si al final cumplimos todo eso que hoy estamos soñando. Nos vemos en unos años. Con amor, Valt, 22 años. ♡
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Querida Valt del futuro: Hoy es 26 de agosto de 2026 y tengo 22 años. Tomé el impulso de escribirte esta carta porque me siento inspirada. No sé si en tres años todavía nos gustará escribir cartas, pero hoy me siento toda una escritora jajaja. Acabas de terminar la universidad y estás a punto de empezar la especialización. Todavía ni siquiera has entrado a clases, pero espero de corazón que te haya ido increíble y que, cuando leas esto, ya estés graduada de la especialización también. Qué locura pensar que en este momento estoy empezando una etapa completamente nueva y que tú ya estás tres años adelante. Ahora mismo estoy feliz. Me considero una persona feliz, aunque siento que todavía me falta algo. No sé exactamente qué es. Tal vez con el tiempo lo descubriste. Espero que sí. También espero que hayas dejado de vapear. Si todavía lo haces, por favor, ya párale jajaja. En este momento sigo siendo una enamoradiza sin remedio. No tengo novio, aunque me encantaría tenerlo, y todavía tengo esas ganas de casarme algún día. Ojalá tú ya tengas a alguien que te haga muy feliz. Y si no, tranquila. No quiero que sientas que te estoy presionando. Cada cosa llega a su tiempo. De hecho, ahora mismo estoy saliendo con un muchacho que se llama Juan Diego. Llevamos aproximadamente un mes. Es un buen muchacho, muy buena gente, aunque no sé si tengamos tanto futuro porque somos bastante diferentes. Me cae muy bien y me gusta compartir con él, pero justo ahora estamos pasando por un momento raro. Creo que estamos medio peleados, o al menos eso siento. Ha estado un poco cortante y me dijo que tenemos que hablar en persona. No sé qué habrá pasado con nosotros cuando leas esto. Tal vez todavía estén juntos, tal vez no. Tal vez lo ames, tal vez lo odies, tal vez simplemente haya sido una persona importante de esta etapa. Solo espero que, haya terminado como haya terminado, no te haya hecho daño. Ahora mismo vivo bastante lejos de todo el mundo y él vive al otro lado de la ciudad. Casi no nos vemos. Llevamos como diez días sin vernos y él está demasiado ocupado entre el trabajo y el estudio. Yo, en cambio, en este momento no estoy haciendo nada. No estoy trabajando ni estudiando porque se supone que debía haber empezado a estudiar hace unos 15 días, pero pasó el terremoto. ¿Te acuerdas de ese susto tan hijo de puta? Quiero que nunca olvides esta etapa, porque también hubo momentos muy bonitos. Hace apenas dos meses llegamos de nuestro intercambio en México. Dios, qué etapa tan increíble. La pasamos demasiado bien, conocimos personas maravillosas, viajamos, crecimos y nos enamoramos un poquito de esa vida. No sé si todavía recuerdes todo con la misma emoción, pero espero que sí. Y hablando de México… Rodrigo. No sé qué habrá pasado con él para cuando leas esto. También fue un buen muchacho. Lástima que la distancia nos separó. ¿Te acuerdas de su mamá? Nos amaba. Nos hizo sentir en casa cuando estábamos tan lejos de la nuestra. Hasta nos cocinaba comida aparte porque ellos comían todo picante jajaja. Esa familia me hizo sentir muy feliz. Me hicieron sentir parte de ellos y eso es algo que siempre voy a agradecer. Pero bueno, tenemos que soltarlo. Quién sabe, tal vez en tres años Rodrigo esté viviendo en México todavía, o tal vez nunca volvimos a hablar. La última vez que hablamos fue el día del terremoto. Estaba bien, le dije que sí, y hasta ahí llegó la conversación. No quiero darle más importancia a ese tema. Como te dije antes: ya es hora de soltarlo. Por otro lado, tengo amigos increíbles. Juan Manuel se va a venir a vivir a la casa con mi mamá, con Pollo y conmigo este viernes y estoy demasiado emocionada por esta nueva etapa. Siento que nos vamos a llevar muy bien, aunque también tengo claro que voy a necesitar mi espacio jajaja. Una cosa es que venga a visitarme y se quede un fin de semana y otra completamente diferente es vivir juntos. Pero sé que él me va a entender. Lo amo muchísimo y espero que sigamos siendo esos mejores amigos que somos ahora. Espero que todavía nos riamos de las mismas bobadas, que sigamos hablando de todo y que, aunque la vida cambie, nuestra amistad siga siendo de esas que se sienten como casa. También espero que María Paula siga siendo mi amiga. Siempre tenemos nuestros problemas y nuestras pequeñas crisis, pero me gustaría pensar que tres años después seguimos compartiendo la vida de alguna manera. Y, por favor, espero que todavía tengamos a nuestra abuela. Espero que siga a nuestro lado, que nos sigamos amando muchísimo, que nos siga dando la bendición y que continúe dándonos los mejores consejos del mundo. Espero que haya podido acompañarnos en nuestros logros y que nosotros hayamos estado presentes en los suyos. Y si últimamente no la has visitado tanto como deberías, ve. Abrázala. Dile cuánto la amas. Hazlo como siempre lo has hecho. Ahora sí, volvamos a los hombres porque claramente yo no puedo escribir una carta sin hablar de ellos jajaja. No sé si Juan Diego terminó siendo algo serio. Apenas llevamos un mes saliendo. Me parece una buena persona, aunque el fin de semana me mintió: me dijo que se iba a dormir y después subió una historia. Creo que simplemente se le fue porque salió el carro de él en la historia, pero igual me molestó. No sé si para cuando leas esto él será una anécdota o una persona que todavía está en tu vida. Pero más allá de él, espero que hayas encontrado a una buena persona. Porque sí me gusta tener a alguien. Me gusta compartir la vida con alguien, dormir juntos, reírnos, hacer bobadas, salir, escuchar canciones en el carro, hablar durante horas y sentir que tienes un compañero. A veces pienso en la relación que tuvimos y en lo linda que era. Y con Juan Diego, como casi no nos vemos, siento que me gustaría pasar más tiempo con él. Todavía ni siquiera conozco a su familia. El otro día hablamos de eso y me dijo que es muy reservado con su familia y que no me iba a presentar hasta que tuviéramos algo más serio. La verdad, lo entiendo. Yo tampoco lo he presentado oficialmente en mi casa. Aunque, para ser sincera, todo se termina sabiendo con Mamita jajaja. ¿Puedes creer que le dije que me enseñara a hacer lentejas solo porque a Juan Diego le gustan mucho? Por favor, Valt del futuro, espero que no sigamos haciendo esas cosas por cualquier hombre jajaja. Pero bueno, no quiero hablar más de hombres. Espero que seas feliz. Espero que ya tengamos carro. ¿Te imaginas? Qué chévere. Yo creo que en tres años lo logras. Y si no, tampoco pasa nada. No quiero que leas esto como una lista de cosas que “deberías” haber conseguido. No quiero que sientas que te estoy poniendo presión. Cada cosa tiene su momento. Ahora mismo tengo miedo de crecer. Llevo dos meses buscando trabajo y no encuentro. No sé ni cómo encontrarlo, te lo juro. Mando hojas de vida y nadie llama. Ni siquiera me escriben para preguntarme cómo me llamo jajaja. A veces es desesperante. Estoy aburrida de estar en mi casa. Quiero levantarme, ir al gimnasio, tener una rutina, sentir que estoy haciendo algo con mi vida, pero ni siquiera sé entrenar sola en un gimnasio. Así que, Valt, espero que cuando leas esto tengas un trabajo que te guste, que hayas encontrado tu camino y que ya no tengas ese miedo que tengo hoy. Y si todavía no lo tienes, tranquila. No significa que hayas fracasado. Solo significa que todavía estás construyendo tu vida. Creo que voy a mandarte esta carta el día de tu cumpleaños número 25. Bueno… nuestro cumpleaños. Qué raro decirlo. 25 años. Espero que cuando la leas sigas siendo extrovertida, alegre, espontánea, de las que dicen que sí a los planes, de las que se ríen duro, de las que disfrutan la vida y de las que siempre intentan ver el lado bueno de las cosas. Espero que sigas siendo positiva. Que sigas siendo igual de verraca y echa pa’lante. Que sigas siendo la que resuelve. La que, aunque llore, después se seca las lágrimas y piensa: “Bueno, ¿y ahora qué hacemos?” La que no ve problemas, sino soluciones. Porque tú has podido con todo. Has vivido muchísimas cosas, algunas que jamás imaginaste vivir, y aun así aquí estás. Con 22 años, escribiéndole una carta a una versión de ti que todavía no conoces. Y espero que cuando leas esto te dé orgullo saber quién eras. No quiero que cambies tu esencia por crecer. Quiero que evoluciones, sí. Que seas más inteligente, más fuerte, más segura, más independiente y más consciente de lo que quieres. Pero espero que nunca pierdas esa niña que se emociona por las cosas pequeñas, que ama profundamente, que se ríe de cualquier bobada, que sueña en grande y que todavía cree que todo puede salir bien. Por último, te deseo un feliz cumpleaños número 25. Espero que hayas cumplido muchos de tus sueños. Que hayas viajado. Que hayas conocido lugares nuevos. Que hayas amado mucho. Que hayas aprendido muchísimo. Que tengas personas increíbles a tu lado. Que nadie haya logrado apagar tu luz. Que hayas construido una vida que te haga sentir orgullosa. Y, si tienes pareja, espero que sea una persona que te comprenda, que te cuide, que te haga reír todos los días, que sea divertida, que te dé tranquilidad y, por favor, Valt… QUE NO NOS MONTE CACHOS JAJAJA. Y si no tienes pareja, espero que igualmente seas feliz y que nunca hayas sentido que necesitas a alguien para completar tu vida. Porque espero que para entonces ya hayas entendido que tú siempre fuiste suficiente. Valt, te amo. Gracias por estos 25 años tan hermosos que hemos vivido. Gracias por haber sobrevivido a los días difíciles, por haber disfrutado los buenos, por haber amado, por haber perdido, por haber empezado de nuevo tantas veces y por seguir creyendo en ti. Espero que cumplas muchísimos años más. Espero que seas muy feliz. Espero que estés orgullosa de la mujer en la que te convertiste. Y si algo no salió como esperabas, no pasa nada. La vida nunca fue una lista de pendientes. Solo espero que sigas viviendo. Que sigas soñando. Que sigas viajando. Que sigas riéndote. Que sigas amando. Y que, sobre todo, sigas siendo tú. Ahora sí, haz otra carta cuando leas esta. Cuéntame cómo te fue. Cuéntame quién eres. Cuéntame qué pasó con Juan Diego, con Rodrigo, con todos esos dramas que hoy siento que son el fin del mundo y que seguramente en tres años me van a dar risa. Cuéntame dónde estás. Cuéntame qué estás haciendo. Y cuéntame si al final cumplimos todo eso que hoy estamos soñando. Nos vemos en unos años. Con amor, Valt, 22 años. ♡
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