Una carta escrita el 17 de agosto de 2026

en El Salvador
Lo que nunca te dije

Mi querido Carlitos: Si estás leyendo esto, es porque el tiempo ha seguido su curso… y muy probablemente nosotros no nos volvimos a ver Hoy decidí escribirte esta carta porque es la única manera en la que me atrevo a hablarte, al menos al Carlitos del futuro. No sé quién serás cuando leas esto, tampoco sé quien seré yo. Quizás para entonces nuestras vidas sean completamente diferentes y nuestros nombres existan únicamente como un recuerdo lejano en la historia del otro, quizás cambiaste tu peinado, quizás ya te gusta el café, quizás la vida te llevó por caminos que hoy ninguno de los dos podría imaginar. Quiero creer que al recibir esto ambos estamos en un lugar mejor. Que podemos recordarnos con todo el amor que, juro he sentido que nos tuvimos. Te imagino con tu singular serenidad, con el corazón liviano, con tus ojitos llenos de vida, tus pequitas y lunares, esa sonrisita que siempre pareció encender el mundo incluso cuando todo alrededor estaba pesado, y esa curiosidad tan tuya de querer aprenderlo todo. Te escribo para poder decirte todo lo que hoy pasa por mi corazón y por mi mente Hoy te amo con la calma y con el caos. Te amo por el Carlitos que fuiste conmigo y también por el Carlitos que espero que seas ahora, aun que ese ya no lo pude conocer. Sin embargo, tambien me duele que la vida, el miedo o las circunstancias no nos hayan dado la oportunidad de intentarlo bien. Me duele que no nos hayan dado más tiempo para quedarnos, para conocernos de verdad, para equivocarnos juntos, para aprender a querernos sin miedos y quizá, para construir algo que pudiera quedarse. Me duelen todos esos qué hubiera pasado si…, porque, en algún rincón de mi corazón, sigo sintiendo que nos merecíamos la oportunidad de averiguarlo. Pero, aun con ese dolor, te agradezco por cada risa, cada abrazo y cada beso. Gracias por cada silencio y las conversaciones interminables, por llevarme en la moto, no sabes cuanto me encantaba tener esa excusa para abrazarte y sentirme chiquitita, por la complicidad que llegamos a tener, gracias por darme tus días normales y difciles, hoy se han convertido en algunos de mis recuerdos favoritos. Gracias por haberte convertido, aunque fuera por un tiempo tan breve, en una especie de hogar. Y gracias por haber tenido el valor de sincerarnos en ese parque, de prometerme un sorbetico y de abrir esa puerta para permitir que todo esto sucediera. Quizás nunca sabremos exactamente qué fuimos ni qué pudimos haber sido, pero yo sí sé que fuimos reales e importantes Cada que escucho El Baile y el Salón inevitablemente me lleva a vos porque terminó describiendo un poco lo que fuimos ese pequeño universo que se nace cuando dos personas se encuentran y, por un instante, parece que afuera no existe nada más. Cada vez que la escucho, vuelvo a nosotros, a tu risa, a tu forma de mirarme, a esos momentos en los que simplemente estar juntos hacía que todo pareciera estar en su lugar. Y pienso en cómo hay momentos que duran mucho menos de lo que uno quisiera, pero aun así, consiguen quedarse para siempre. No importa cuántos años pasen ni cuántos caminos recorramos, sé que habrá días en los que esa canción vuelva a sonar y al menos unos minutos voy a regresar a aquel lugar donde estábamos escuchando esa cancion. Esa canción se volvió nuestra sin darnos cuenta. Por favor, nunca creas que lo nuestro fue una casualidad o algo sin sentido. Lo que sentimos importó. Me importó. Me transformó y me enseñó a querer mejor. Quizás no llegamos a donde alguna vez pudimos imaginar, pero eso no hace menos valioso el camino que compartimos. Pero si alguna vez piensas en mí, espero que sea con ternura. Yo voy a recordar que a mis veintes hubo un momento en el que te amé mucho. No desde la tristeza de lo que no pudo ser, sino desde la gratitud de haberlo vivido. Logramos lo imposible de coincidir y qué bonito fue coincidir contigo. Te llevo conmigo, siempre. Con amor



By YoDelFuturo ®

Haz click aqui para escribirte mas cartas.







Una carta del 17 de agosto de 2026

en El Salvador
Lo que nunca te dije

Mi querido Carlitos: Si estás leyendo esto, es porque el tiempo ha seguido su curso… y muy probablemente nosotros no nos volvimos a ver Hoy decidí escribirte esta carta porque es la única manera en la que me atrevo a hablarte, al menos al Carlitos del futuro. No sé quién serás cuando leas esto, tampoco sé quien seré yo. Quizás para entonces nuestras vidas sean completamente diferentes y nuestros nombres existan únicamente como un recuerdo lejano en la historia del otro, quizás cambiaste tu peinado, quizás ya te gusta el café, quizás la vida te llevó por caminos que hoy ninguno de los dos podría imaginar. Quiero creer que al recibir esto ambos estamos en un lugar mejor. Que podemos recordarnos con todo el amor que, juro he sentido que nos tuvimos. Te imagino con tu singular serenidad, con el corazón liviano, con tus ojitos llenos de vida, tus pequitas y lunares, esa sonrisita que siempre pareció encender el mundo incluso cuando todo alrededor estaba pesado, y esa curiosidad tan tuya de querer aprenderlo todo. Te escribo para poder decirte todo lo que hoy pasa por mi corazón y por mi mente Hoy te amo con la calma y con el caos. Te amo por el Carlitos que fuiste conmigo y también por el Carlitos que espero que seas ahora, aun que ese ya no lo pude conocer. Sin embargo, tambien me duele que la vida, el miedo o las circunstancias no nos hayan dado la oportunidad de intentarlo bien. Me duele que no nos hayan dado más tiempo para quedarnos, para conocernos de verdad, para equivocarnos juntos, para aprender a querernos sin miedos y quizá, para construir algo que pudiera quedarse. Me duelen todos esos qué hubiera pasado si…, porque, en algún rincón de mi corazón, sigo sintiendo que nos merecíamos la oportunidad de averiguarlo. Pero, aun con ese dolor, te agradezco por cada risa, cada abrazo y cada beso. Gracias por cada silencio y las conversaciones interminables, por llevarme en la moto, no sabes cuanto me encantaba tener esa excusa para abrazarte y sentirme chiquitita, por la complicidad que llegamos a tener, gracias por darme tus días normales y difciles, hoy se han convertido en algunos de mis recuerdos favoritos. Gracias por haberte convertido, aunque fuera por un tiempo tan breve, en una especie de hogar. Y gracias por haber tenido el valor de sincerarnos en ese parque, de prometerme un sorbetico y de abrir esa puerta para permitir que todo esto sucediera. Quizás nunca sabremos exactamente qué fuimos ni qué pudimos haber sido, pero yo sí sé que fuimos reales e importantes Cada que escucho El Baile y el Salón inevitablemente me lleva a vos porque terminó describiendo un poco lo que fuimos ese pequeño universo que se nace cuando dos personas se encuentran y, por un instante, parece que afuera no existe nada más. Cada vez que la escucho, vuelvo a nosotros, a tu risa, a tu forma de mirarme, a esos momentos en los que simplemente estar juntos hacía que todo pareciera estar en su lugar. Y pienso en cómo hay momentos que duran mucho menos de lo que uno quisiera, pero aun así, consiguen quedarse para siempre. No importa cuántos años pasen ni cuántos caminos recorramos, sé que habrá días en los que esa canción vuelva a sonar y al menos unos minutos voy a regresar a aquel lugar donde estábamos escuchando esa cancion. Esa canción se volvió nuestra sin darnos cuenta. Por favor, nunca creas que lo nuestro fue una casualidad o algo sin sentido. Lo que sentimos importó. Me importó. Me transformó y me enseñó a querer mejor. Quizás no llegamos a donde alguna vez pudimos imaginar, pero eso no hace menos valioso el camino que compartimos. Pero si alguna vez piensas en mí, espero que sea con ternura. Yo voy a recordar que a mis veintes hubo un momento en el que te amé mucho. No desde la tristeza de lo que no pudo ser, sino desde la gratitud de haberlo vivido. Logramos lo imposible de coincidir y qué bonito fue coincidir contigo. Te llevo conmigo, siempre. Con amor



By YoDelFuturo ®

Haz click aqui para escribirte mas cartas.