Una carta escrita el 15 de julio de 2026

en México
Carta a Valeria de 20

Para ti, desde un tiempo en el que ya no duele respirar: Querida Valeria, Te escribo desde un lugar al que ahora mismo te parece imposible llegar: el futuro. Sé exactamente cómo te sientes hoy. Sientes que el pecho se te oprime y que el vacío que dejó su partida lo consume todo. Sé que estás intentando convencerte todos los días de que se fue para no volver jamás, y sé lo insoportablemente duro que es asimilar que alguien a quien amaste con tanta intensidad ya no siente lo mismo. Es un dolor sordo, de esos que agotan el cuerpo y el alma. Te veo esforzándote por mantenerte a flote. Veo esas noches en tu cuarto en Puebla, lidiando con los exámenes, obligando a tu mente a entender cada tema de mecánica y de ingeniería en inteligencia artificial, usándolos como un escudo para no pensar en él. Escucho las canciones de Daniel Caesar sonando de fondo, pidiéndote, a su manera, que por fin lo dejes ir. Y quiero que sepas que admiro profundamente esa fuerza tuya. Esa terquedad hermosa que te hace levantarte, ir a tus clases, y seguir construyendo tu vida aunque sientas que los cimientos se tambalean. El proceso de sanar no va a ser lineal. Habrá noches en las que la nostalgia te gane y termines durmiendo en la sala porque la cama te da insomnio. Pero, así como tuviste el inmenso valor de cortar tu cabello para dejar que creciera sano, rizado y libre de aquello que lo estaba dañando desde la raíz, vas a tener que hacer exactamente lo mismo con tu corazón. Tendrás que cortar la esperanza que te lastima para permitir que nazca algo nuevo. Tienes la sangre de tu abuela corriendo por tus venas; esa mujer imparable que te enseñó con su vida que el mundo es inmenso y no hay límites. Tú también vas a conquistar el tuyo. Quiero prometerte algo: las horas frente a los libros, los proyectos, la música de tu saxofón, las carreras por la mañana... todo eso te va a salvar. Pero tu mayor triunfo no será académico, sino la mujer en la que te estás convirtiendo gracias a esta herida. Te darás cuenta de que no necesitabas su presencia para estar completa. Y aquí está la verdad más cruda y hermosa que el tiempo me ha enseñado, la lección que necesito que abraces cuando sientas que no puedes más: Perder a quien creías que era el amor de tu vida es el precio exacto que a veces debemos pagar para por fin encontrarnos a nosotros mismos. No perdiste un futuro; fuiste liberada de un lugar donde tu luz ya no cabía, para que pudieras incendiar tu propio camino. Llora todo lo que necesites, pero no te rindas. Te prometo que un día vas a despertar, el sol entrará por la ventana, y él ya no será tu primer pensamiento. Respira profundo. Ya casi llegas. Con todo mi amor y orgullo, Tu yo del futuro.



By YoDelFuturo ®

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Una carta del 15 de julio de 2026

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Carta a Valeria de 20

Para ti, desde un tiempo en el que ya no duele respirar: Querida Valeria, Te escribo desde un lugar al que ahora mismo te parece imposible llegar: el futuro. Sé exactamente cómo te sientes hoy. Sientes que el pecho se te oprime y que el vacío que dejó su partida lo consume todo. Sé que estás intentando convencerte todos los días de que se fue para no volver jamás, y sé lo insoportablemente duro que es asimilar que alguien a quien amaste con tanta intensidad ya no siente lo mismo. Es un dolor sordo, de esos que agotan el cuerpo y el alma. Te veo esforzándote por mantenerte a flote. Veo esas noches en tu cuarto en Puebla, lidiando con los exámenes, obligando a tu mente a entender cada tema de mecánica y de ingeniería en inteligencia artificial, usándolos como un escudo para no pensar en él. Escucho las canciones de Daniel Caesar sonando de fondo, pidiéndote, a su manera, que por fin lo dejes ir. Y quiero que sepas que admiro profundamente esa fuerza tuya. Esa terquedad hermosa que te hace levantarte, ir a tus clases, y seguir construyendo tu vida aunque sientas que los cimientos se tambalean. El proceso de sanar no va a ser lineal. Habrá noches en las que la nostalgia te gane y termines durmiendo en la sala porque la cama te da insomnio. Pero, así como tuviste el inmenso valor de cortar tu cabello para dejar que creciera sano, rizado y libre de aquello que lo estaba dañando desde la raíz, vas a tener que hacer exactamente lo mismo con tu corazón. Tendrás que cortar la esperanza que te lastima para permitir que nazca algo nuevo. Tienes la sangre de tu abuela corriendo por tus venas; esa mujer imparable que te enseñó con su vida que el mundo es inmenso y no hay límites. Tú también vas a conquistar el tuyo. Quiero prometerte algo: las horas frente a los libros, los proyectos, la música de tu saxofón, las carreras por la mañana... todo eso te va a salvar. Pero tu mayor triunfo no será académico, sino la mujer en la que te estás convirtiendo gracias a esta herida. Te darás cuenta de que no necesitabas su presencia para estar completa. Y aquí está la verdad más cruda y hermosa que el tiempo me ha enseñado, la lección que necesito que abraces cuando sientas que no puedes más: Perder a quien creías que era el amor de tu vida es el precio exacto que a veces debemos pagar para por fin encontrarnos a nosotros mismos. No perdiste un futuro; fuiste liberada de un lugar donde tu luz ya no cabía, para que pudieras incendiar tu propio camino. Llora todo lo que necesites, pero no te rindas. Te prometo que un día vas a despertar, el sol entrará por la ventana, y él ya no será tu primer pensamiento. Respira profundo. Ya casi llegas. Con todo mi amor y orgullo, Tu yo del futuro.



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