Te mando este mensaje con la esperanza de que llegue para tu cumpleaños y con la certeza de que probablemente esté bloqueada de todos lados :) pero era esto o dejarte una carta y eso equivalía a que me pongas una perimetral jajaja. Broma. No lo hagas. Estoy escribiendo esto el 23/05/26, acostada después de otro día larguísimo pensando en vos. Y qué raro escribir “vos” como si fueras alguien lejano cuando durante años fuiste literalmente mi rutina entera. Mi persona favorita para contarle todo, incluso las pelotudeces más mínimas del universo. Me sigue pasando algo re automático de agarrar el celular para mandarte algo y caer segundos después en que ya no puedo. Es rarísimo acostumbrarse a no tenerte. Y creo que todavía no me acostumbro. Los primeros días después de separarnos sentí que me moría posta. Me acuerdo de estar tirada en la cama llorando sin parar, sin comer, sin bañarme, sin poder dormir. Y cuando finalmente me bañé, lloré en la ducha como una enferma, de esas veces que te falta el aire y te duele el pecho de verdad. Nunca pensé que iba a reaccionar así por alguien. Nunca pensé que alguien iba a importar tanto en mi vida como para dejarme tan rota. Y mientras yo estaba así, leí ese mail tuyo tan indiferente y me destruyó. Porque una parte mía seguía esperando un “yo también estoy hecho mierda”, un “te extraño”, algo. Y en cambio sentí una distancia tan enorme entre nosotros que me dio bronca. Mucha bronca. Después vi lo de “me separé de Nao, pregunten” y ahí creo que algo en mí se rompió distinto. Porque sentí que algo tan íntimo se había convertido en un comentario para el resto del mundo. Y quizá no fue así, quizá yo estaba hipersensible, pero me dolió muchísimo. También me enteré de que hablaste todo esto con Juanse cuando a mí me habías dicho que solo lo hablaste con tu psi. Igual no te culpo. Todo el mundo necesita hablar con alguien cuando está mal. Yo también hablé con mil personas intentando entender qué pasó. Porque todavía hoy me pregunto cuándo dejamos de estar bien. En qué momento empezaste a irte mientras yo seguía completamente enamorada. Y sí, hice lo peor que puede hacer alguien con el corazón roto: imaginarme cosas. Pensé que quizá había alguien más. Esa tal Mei que mencionaste una vez. Me inventé escenas enteras en la cabeza. “Seguro se enamoró de ella”, “seguro hace meses que ya no me quiere”, “seguro yo era demasiado”. La cabeza se vuelve un lugar horrible cuando extrañás a alguien. Pero incluso con toda esa bronca, no puedo odiarte. Porque te amé demasiado. Y porque cuando pienso en nosotros no pienso solo en cómo terminó todo. Pienso en absolutamente toda nuestra vida juntos. Pienso en cuando recién empezábamos y yo me ponía nerviosa por cualquier cosa tuya. En las primeras veces durmiendo juntos. En cómo me acostumbré tan rápido a tu presencia que después ya no sabía vivir sin ella. Pienso en todas las veces que nos quedábamos despiertos hasta cualquier hora hablando boludeces o jugando mientras decíamos “bueno, una más y dormimos” y terminaban siendo las 6 am. Pienso en vos puteando juegos mientras yo me cagaba de risa mirándote. En las veces que me explicabas algo re emocionado y yo fingía entender aunque no entendiera una mierda. En cuando cocinábamos juntos y terminábamos haciendo desastre. En todas las comidas improvisadas porque ninguno tenía ganas de hacer algo serio. En pedir cualquier porquería y decir “mañana arrancamos bien” como 800 veces. Pienso en nuestras peleas pelotudas también. En enojarme por pavadas y después no poder sostener la bronca porque me hacías reír. En vos haciéndote el orgulloso mientras yo sabía perfectamente que querías hablarme. En las veces que dijimos “ya fue” y a las dos horas estábamos abrazados mirando algo. Pienso mucho en dormir con vos. Y parece una boludez pero creo que es de las cosas que más extraño. Tus brazos, el ruido de la compu todavía prendida, tus horarios horribles, despertarme y saber que estabas ahí. Incluso extraño cuando me ocupabas toda la cama y yo terminaba hecha un bollito en una punta puteándote medio dormida. Extraño muchísimo nuestras rutinas de pareja vieja. Ir al súper juntos, discutir por qué comprar, acompañarte a hacer cosas, que me acompañes vos, estar cada uno haciendo la suya pero juntos. Eso era lo que más me gustaba de nosotros. Sentía que éramos un equipo. Que éramos casa. Y Coco… dios, cuánto extraño a Coco. No tenés idea de las veces que pensé en él llorando. Me duele muchísimo no haberme despedido. Me acuerdo cuando se acostaba con nosotros, cuando lo abrazaba, cuando hacía cualquiera y nos hacía reír. A vos te pude eliminar de ig, pero a él no podría borrarlo nunca de mi cabeza porque solo me dio amor. Mi mamá lloró cuando rompimos. Y aunque te parezca gracioso, no solo por verme hecha mierda sino porque se había encariñado muchísimo con vos. Nahuel también lloró por vos y por Coco —más por Coco obviamente jajaja— y encima te puteó. “Superalo a ese hijo de puta”, me dijo. Me hubiese dado risa contártelo en otro contexto. Igual, aunque parezca mentira, estoy un poquito mejor. No bien. Mejor. Ya no siento que me voy a morir todos los días. Sigo llorando, sigo extrañándote, sigo pensando en vos apenas me despierto y antes de dormir, pero creo que lentamente estoy entendiendo que tengo que volver a encontrarme a mí misma sin vos al lado. Estoy estudiando administración de empresas ahora. Mirá qué adulta responsable ah. Vos seguramente te reirías de verme intentando concentrarme porque sabés perfectamente cómo soy. Pero estoy intentando hacer cosas por mí. Intentando volver a vivir aunque me cueste muchísimo. Y aunque hubo cosas que me dolieron muchísimo de cómo terminó todo, jamás voy a arrepentirme de haberte amado. Nunca. Porque me enseñaste muchísimas cosas. Me enseñaste a convivir, a compartir, a amar de verdad a alguien incluso en los días malos. Y también me enseñaste lo horrible que es perder a alguien que sentías para siempre. No sé si algún día vamos a volver a hablar normal. No sé si vamos a cruzarnos y hacer como si nada o si directamente vamos a convertirnos en dos desconocidos con recuerdos compartidos. Y sinceramente eso me rompe el corazón. Porque yo de verdad imaginaba toda una vida con vos. Pensaba que íbamos a crecer juntos, mudarnos mil veces, adoptar más animales, pelear por boludeces hasta viejos. Pero bueno. La vida evidentemente tenía otros planes. Espero que estos meses hayan sido buenos para vos. Que hayas podido respirar, hacer cosas que quizá conmigo no podías, salir, disfrutar, conocer gente. Sí, incluso chicas. Pero por favor menos Lourdes o Sasha gracias. Tenía que decirlo. Espero que estés comiendo bien porque sin mí probablemente sobrevivís a base de cualquier cosa horrible. Espero que sigas jugando, riéndote fuerte, haciendo tus comentarios pelotudos, siendo vos. Y también espero que estés cuidando tu cabeza. Hoy es tu cumpleaños y aunque ya no sea “tu novia”, necesitaba decirte feliz cumpleaños igual. Porque todavía me importás muchísimo. Porque todavía una parte mía te ama aunque esté intentando soltarte. Ojalá hoy estés con tu mami, con Gonza, Andrés y Coquín. Deciles que los extraño muchísimo. Y vos… disfrutá mucho por favor. Viví mucho. Tomá mucho. Usá forro. Y aunque sea un poquito, pensame hoy. Aunque sea cinco minutos antes de dormir. Porque yo todavía pienso en vos todo el tiempo. Feliz cumpleaños, Puchi.
By YoDelFuturo ®
Haz click aqui para escribirte mas cartas.
Te mando este mensaje con la esperanza de que llegue para tu cumpleaños y con la certeza de que probablemente esté bloqueada de todos lados :) pero era esto o dejarte una carta y eso equivalía a que me pongas una perimetral jajaja. Broma. No lo hagas. Estoy escribiendo esto el 23/05/26, acostada después de otro día larguísimo pensando en vos. Y qué raro escribir “vos” como si fueras alguien lejano cuando durante años fuiste literalmente mi rutina entera. Mi persona favorita para contarle todo, incluso las pelotudeces más mínimas del universo. Me sigue pasando algo re automático de agarrar el celular para mandarte algo y caer segundos después en que ya no puedo. Es rarísimo acostumbrarse a no tenerte. Y creo que todavía no me acostumbro. Los primeros días después de separarnos sentí que me moría posta. Me acuerdo de estar tirada en la cama llorando sin parar, sin comer, sin bañarme, sin poder dormir. Y cuando finalmente me bañé, lloré en la ducha como una enferma, de esas veces que te falta el aire y te duele el pecho de verdad. Nunca pensé que iba a reaccionar así por alguien. Nunca pensé que alguien iba a importar tanto en mi vida como para dejarme tan rota. Y mientras yo estaba así, leí ese mail tuyo tan indiferente y me destruyó. Porque una parte mía seguía esperando un “yo también estoy hecho mierda”, un “te extraño”, algo. Y en cambio sentí una distancia tan enorme entre nosotros que me dio bronca. Mucha bronca. Después vi lo de “me separé de Nao, pregunten” y ahí creo que algo en mí se rompió distinto. Porque sentí que algo tan íntimo se había convertido en un comentario para el resto del mundo. Y quizá no fue así, quizá yo estaba hipersensible, pero me dolió muchísimo. También me enteré de que hablaste todo esto con Juanse cuando a mí me habías dicho que solo lo hablaste con tu psi. Igual no te culpo. Todo el mundo necesita hablar con alguien cuando está mal. Yo también hablé con mil personas intentando entender qué pasó. Porque todavía hoy me pregunto cuándo dejamos de estar bien. En qué momento empezaste a irte mientras yo seguía completamente enamorada. Y sí, hice lo peor que puede hacer alguien con el corazón roto: imaginarme cosas. Pensé que quizá había alguien más. Esa tal Mei que mencionaste una vez. Me inventé escenas enteras en la cabeza. “Seguro se enamoró de ella”, “seguro hace meses que ya no me quiere”, “seguro yo era demasiado”. La cabeza se vuelve un lugar horrible cuando extrañás a alguien. Pero incluso con toda esa bronca, no puedo odiarte. Porque te amé demasiado. Y porque cuando pienso en nosotros no pienso solo en cómo terminó todo. Pienso en absolutamente toda nuestra vida juntos. Pienso en cuando recién empezábamos y yo me ponía nerviosa por cualquier cosa tuya. En las primeras veces durmiendo juntos. En cómo me acostumbré tan rápido a tu presencia que después ya no sabía vivir sin ella. Pienso en todas las veces que nos quedábamos despiertos hasta cualquier hora hablando boludeces o jugando mientras decíamos “bueno, una más y dormimos” y terminaban siendo las 6 am. Pienso en vos puteando juegos mientras yo me cagaba de risa mirándote. En las veces que me explicabas algo re emocionado y yo fingía entender aunque no entendiera una mierda. En cuando cocinábamos juntos y terminábamos haciendo desastre. En todas las comidas improvisadas porque ninguno tenía ganas de hacer algo serio. En pedir cualquier porquería y decir “mañana arrancamos bien” como 800 veces. Pienso en nuestras peleas pelotudas también. En enojarme por pavadas y después no poder sostener la bronca porque me hacías reír. En vos haciéndote el orgulloso mientras yo sabía perfectamente que querías hablarme. En las veces que dijimos “ya fue” y a las dos horas estábamos abrazados mirando algo. Pienso mucho en dormir con vos. Y parece una boludez pero creo que es de las cosas que más extraño. Tus brazos, el ruido de la compu todavía prendida, tus horarios horribles, despertarme y saber que estabas ahí. Incluso extraño cuando me ocupabas toda la cama y yo terminaba hecha un bollito en una punta puteándote medio dormida. Extraño muchísimo nuestras rutinas de pareja vieja. Ir al súper juntos, discutir por qué comprar, acompañarte a hacer cosas, que me acompañes vos, estar cada uno haciendo la suya pero juntos. Eso era lo que más me gustaba de nosotros. Sentía que éramos un equipo. Que éramos casa. Y Coco… dios, cuánto extraño a Coco. No tenés idea de las veces que pensé en él llorando. Me duele muchísimo no haberme despedido. Me acuerdo cuando se acostaba con nosotros, cuando lo abrazaba, cuando hacía cualquiera y nos hacía reír. A vos te pude eliminar de ig, pero a él no podría borrarlo nunca de mi cabeza porque solo me dio amor. Mi mamá lloró cuando rompimos. Y aunque te parezca gracioso, no solo por verme hecha mierda sino porque se había encariñado muchísimo con vos. Nahuel también lloró por vos y por Coco —más por Coco obviamente jajaja— y encima te puteó. “Superalo a ese hijo de puta”, me dijo. Me hubiese dado risa contártelo en otro contexto. Igual, aunque parezca mentira, estoy un poquito mejor. No bien. Mejor. Ya no siento que me voy a morir todos los días. Sigo llorando, sigo extrañándote, sigo pensando en vos apenas me despierto y antes de dormir, pero creo que lentamente estoy entendiendo que tengo que volver a encontrarme a mí misma sin vos al lado. Estoy estudiando administración de empresas ahora. Mirá qué adulta responsable ah. Vos seguramente te reirías de verme intentando concentrarme porque sabés perfectamente cómo soy. Pero estoy intentando hacer cosas por mí. Intentando volver a vivir aunque me cueste muchísimo. Y aunque hubo cosas que me dolieron muchísimo de cómo terminó todo, jamás voy a arrepentirme de haberte amado. Nunca. Porque me enseñaste muchísimas cosas. Me enseñaste a convivir, a compartir, a amar de verdad a alguien incluso en los días malos. Y también me enseñaste lo horrible que es perder a alguien que sentías para siempre. No sé si algún día vamos a volver a hablar normal. No sé si vamos a cruzarnos y hacer como si nada o si directamente vamos a convertirnos en dos desconocidos con recuerdos compartidos. Y sinceramente eso me rompe el corazón. Porque yo de verdad imaginaba toda una vida con vos. Pensaba que íbamos a crecer juntos, mudarnos mil veces, adoptar más animales, pelear por boludeces hasta viejos. Pero bueno. La vida evidentemente tenía otros planes. Espero que estos meses hayan sido buenos para vos. Que hayas podido respirar, hacer cosas que quizá conmigo no podías, salir, disfrutar, conocer gente. Sí, incluso chicas. Pero por favor menos Lourdes o Sasha gracias. Tenía que decirlo. Espero que estés comiendo bien porque sin mí probablemente sobrevivís a base de cualquier cosa horrible. Espero que sigas jugando, riéndote fuerte, haciendo tus comentarios pelotudos, siendo vos. Y también espero que estés cuidando tu cabeza. Hoy es tu cumpleaños y aunque ya no sea “tu novia”, necesitaba decirte feliz cumpleaños igual. Porque todavía me importás muchísimo. Porque todavía una parte mía te ama aunque esté intentando soltarte. Ojalá hoy estés con tu mami, con Gonza, Andrés y Coquín. Deciles que los extraño muchísimo. Y vos… disfrutá mucho por favor. Viví mucho. Tomá mucho. Usá forro. Y aunque sea un poquito, pensame hoy. Aunque sea cinco minutos antes de dormir. Porque yo todavía pienso en vos todo el tiempo. Feliz cumpleaños, Puchi.
By YoDelFuturo ®
Haz click aqui para escribirte mas cartas.