Te escribo esto desde el día que ya no estamos juntos. Te llegará uno de estos días, porque lo envié al futuro para que, cuando sientas y quieras recordar algo, sea esto. Esta es una de las cartas que dejé para que lleguen en algún momento de tu vida. Espero que ahora todo esté mejor, que estés en paz, que tu vida haya seguido su camino y que estés bien, porque al final eso es lo único que siempre quise para ti. Este es un perdón para el amor de mi vida, para la persona con la que imaginé todo, una familia y tantas cosas que en su momento se sentían como el futuro. Quiero pedirte perdón. Un perdón de verdad. Perdón por el daño que pude causarte, por las veces en las que desde mis propias heridas reaccioné de formas que también pudieron lastimarte. Perdón por lo que no supe ver a tiempo, por lo que no supe sostener mejor, por lo que no supe expresar cuando más importaba. Hay muchas cosas que nunca te dije así, tal vez porque ni yo las entendía o porque no sabía cómo ponerlas en palabras. Pero hoy sí puedo reconocerlo. Para mí, lo que vivimos fue muy importante. Te quise mucho. De verdad. Te amé con todo lo que tenía, y en algún punto fuiste —o tal vez ya fuiste— ese amor que me hizo una mejor persona. Fuiste la persona con la que imaginé todo. Y aunque hoy las cosas sean distintas, eso no deja de haber sido real para mí. También entiendo que hubo cosas que no supimos sostener. Y que, aunque hubiera amor, no fue suficiente. Aun así, prefiero quedarme con lo que sí fue. Te deseo bien. De corazón. Ojalá la vida, si así tiene que ser, nos permita volvernos a encontrar desde otro lugar, y que Dios nos guíe al mejor camino. Te admiro. Siempre lo hice. Para mí eras el hombre más fuerte, el más guapo, el más increíble. Me encantaba tu sonrisa, tu forma de ser, todo de ti. Amaba cada parte de ti. De verdad te amé como a nadie. Y me enseñaste a cuidar, a querer mejor. Y como siempre me lo dijiste, y como hoy lo siento: siempre te cuidaré… de lejos o de cerca. Y si algún día quieres saber de mí, sabes dónde encontrarme. Y si ese día llega, ojalá sea desde el amor que siempre tuvimos. Desde lo bonito, desde lo real. Ojalá puedas encontrarme en los detalles, en las cosas que eran nuestras, en todo lo que alguna vez construimos. Porque contigo, la vida se sentía diferente. Ser vulnerable, sentir de verdad, eso fue de las cosas más bonitas que viví contigo. Confío en que vas a ser una gran persona. Que nada te va a detener. Ni siquiera yo, como alguna vez dijiste. Y así como hoy te pido perdón, también te perdono. Y si nunca volvemos a cruzarnos… José Pablo, ese bebé que no existió, que sea ese último peluche que te di. Cuídalo. Y ojalá siempre tenga un espacio en tu corazón. Yo me quedo con lo que fue bonito. Con lo que sentí. Con lo que fuimos. Gracias por todo amor tu bebecita por siempre
By YoDelFuturo ®
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Te escribo esto desde el día que ya no estamos juntos. Te llegará uno de estos días, porque lo envié al futuro para que, cuando sientas y quieras recordar algo, sea esto. Esta es una de las cartas que dejé para que lleguen en algún momento de tu vida. Espero que ahora todo esté mejor, que estés en paz, que tu vida haya seguido su camino y que estés bien, porque al final eso es lo único que siempre quise para ti. Este es un perdón para el amor de mi vida, para la persona con la que imaginé todo, una familia y tantas cosas que en su momento se sentían como el futuro. Quiero pedirte perdón. Un perdón de verdad. Perdón por el daño que pude causarte, por las veces en las que desde mis propias heridas reaccioné de formas que también pudieron lastimarte. Perdón por lo que no supe ver a tiempo, por lo que no supe sostener mejor, por lo que no supe expresar cuando más importaba. Hay muchas cosas que nunca te dije así, tal vez porque ni yo las entendía o porque no sabía cómo ponerlas en palabras. Pero hoy sí puedo reconocerlo. Para mí, lo que vivimos fue muy importante. Te quise mucho. De verdad. Te amé con todo lo que tenía, y en algún punto fuiste —o tal vez ya fuiste— ese amor que me hizo una mejor persona. Fuiste la persona con la que imaginé todo. Y aunque hoy las cosas sean distintas, eso no deja de haber sido real para mí. También entiendo que hubo cosas que no supimos sostener. Y que, aunque hubiera amor, no fue suficiente. Aun así, prefiero quedarme con lo que sí fue. Te deseo bien. De corazón. Ojalá la vida, si así tiene que ser, nos permita volvernos a encontrar desde otro lugar, y que Dios nos guíe al mejor camino. Te admiro. Siempre lo hice. Para mí eras el hombre más fuerte, el más guapo, el más increíble. Me encantaba tu sonrisa, tu forma de ser, todo de ti. Amaba cada parte de ti. De verdad te amé como a nadie. Y me enseñaste a cuidar, a querer mejor. Y como siempre me lo dijiste, y como hoy lo siento: siempre te cuidaré… de lejos o de cerca. Y si algún día quieres saber de mí, sabes dónde encontrarme. Y si ese día llega, ojalá sea desde el amor que siempre tuvimos. Desde lo bonito, desde lo real. Ojalá puedas encontrarme en los detalles, en las cosas que eran nuestras, en todo lo que alguna vez construimos. Porque contigo, la vida se sentía diferente. Ser vulnerable, sentir de verdad, eso fue de las cosas más bonitas que viví contigo. Confío en que vas a ser una gran persona. Que nada te va a detener. Ni siquiera yo, como alguna vez dijiste. Y así como hoy te pido perdón, también te perdono. Y si nunca volvemos a cruzarnos… José Pablo, ese bebé que no existió, que sea ese último peluche que te di. Cuídalo. Y ojalá siempre tenga un espacio en tu corazón. Yo me quedo con lo que fue bonito. Con lo que sentí. Con lo que fuimos. Gracias por todo amor tu bebecita por siempre
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