Una carta escrita el 15 de abril de 2026

en Perú
C.M.Y.C

Querida yo del futuro, Te escribo esto pensando en el futuro, creo que he decidido darle una última oportunidad a C.M., no sé, creo que no es tan dificil lo que le pido te escribo desde la sinceridad, yo lo amo, estoy segura de eso, pero no entiendo su forma de actuar, tampoco me lo explica, solo estoy segura de que lo amo. Cuando leas esto, recuerda donde hubo un tiempo en el que dudabas mucho. Dudabas de si estabas pidiendo demasiado, de si eras “intensa”, de si amar así, con ganas, con entrega, con detalles, era un error. Te sentías cansada de dar y no recibir lo mismo, pero aun así te quedabas, intentando una vez más, explicando, pidiendo lo mínimo: atención, reciprocidad, cuidado. Ojalá en este punto ya hayas entendido algo que antes te costaba tanto: no eras demasiado, estabas en un lugar donde te hacían sentir insuficiente. Recuerdo cómo justificabas su indiferencia. Cómo te repetías que estaba ocupado, que ya cambiaría, que tal vez si eras más paciente… Pero en el fondo sabías. Sabías que el amor no debería sentirse como desgaste constante. Sabías que no deberías rogar por cosas básicas. También recuerdo tu lucha contigo misma. Ese apego ansioso, esas ganas de escribir, de mandar fotos, de no poder contener todo lo que sentías. Y aunque te juzgabas por eso, la verdad es que solo estabas queriendo amar y ser amada de vuelta. Nada más humano que eso. Si aún sigues ahí, espero que hayas aprendido a elegirte. Si ya te fuiste, espero que estés orgullosa de haber tenido el valor. Porque irte no era perder, era dejar de perderte. Quiero que nunca olvides esto: mereces a alguien que no te haga sentir como una carga, alguien que no te haga cuestionar si le importas, alguien que no necesite que le ruegues para estar presente. Y si ahora estás en paz, aunque sea un poquito más, aunque todavía estés sanando… entonces ya ganaste. Y hay algo más que necesito decirte, por si aún te lo preguntas: Espero, de verdad, que haya cambiado. Que haya entendido lo que sentías sin que tengas que repetirlo mil veces. Que haya dejado de ser indiferente, que haya empezado a cuidarte, a responderte, a estar, que lo ames mucho, que se amen mucho, que lo demuestre. Que haya hecho las cosas diferentes, no con palabras, sino con hechos. Porque tú no necesitabas promesas, necesitabas constancia. Pero si eso no pasó… si sigues sintiendo ese vacío, ese desgaste, esa sensación de estar sola incluso estando con alguien, entonces recuérdalo con claridad: Tú sí hablaste. Tú sí explicaste cómo te sentías. Tú sí diste todo, incluso cuando ya te dolía. Y con eso basta. No te quedes con la culpa de “¿y si hubiera hecho más?”, porque ya lo hiciste todo. No te vayas pensando que faltó intentarlo, porque lo intentaste hasta donde ya no era sano. Si te tocó irte, vete con esa tranquilidad. La tranquilidad de haber amado de verdad. La tranquilidad de no haberte guardado nada. La tranquilidad de que, si no funcionó, no fue por falta de amor de tu parte… sino porque el amor no se construye sola. Y eso, aunque duela, también es una forma de paz.



By YoDelFuturo ®

Haz click aqui para escribirte mas cartas.







Una carta del 15 de abril de 2026

en Perú
C.M.Y.C

Querida yo del futuro, Te escribo esto pensando en el futuro, creo que he decidido darle una última oportunidad a C.M., no sé, creo que no es tan dificil lo que le pido te escribo desde la sinceridad, yo lo amo, estoy segura de eso, pero no entiendo su forma de actuar, tampoco me lo explica, solo estoy segura de que lo amo. Cuando leas esto, recuerda donde hubo un tiempo en el que dudabas mucho. Dudabas de si estabas pidiendo demasiado, de si eras “intensa”, de si amar así, con ganas, con entrega, con detalles, era un error. Te sentías cansada de dar y no recibir lo mismo, pero aun así te quedabas, intentando una vez más, explicando, pidiendo lo mínimo: atención, reciprocidad, cuidado. Ojalá en este punto ya hayas entendido algo que antes te costaba tanto: no eras demasiado, estabas en un lugar donde te hacían sentir insuficiente. Recuerdo cómo justificabas su indiferencia. Cómo te repetías que estaba ocupado, que ya cambiaría, que tal vez si eras más paciente… Pero en el fondo sabías. Sabías que el amor no debería sentirse como desgaste constante. Sabías que no deberías rogar por cosas básicas. También recuerdo tu lucha contigo misma. Ese apego ansioso, esas ganas de escribir, de mandar fotos, de no poder contener todo lo que sentías. Y aunque te juzgabas por eso, la verdad es que solo estabas queriendo amar y ser amada de vuelta. Nada más humano que eso. Si aún sigues ahí, espero que hayas aprendido a elegirte. Si ya te fuiste, espero que estés orgullosa de haber tenido el valor. Porque irte no era perder, era dejar de perderte. Quiero que nunca olvides esto: mereces a alguien que no te haga sentir como una carga, alguien que no te haga cuestionar si le importas, alguien que no necesite que le ruegues para estar presente. Y si ahora estás en paz, aunque sea un poquito más, aunque todavía estés sanando… entonces ya ganaste. Y hay algo más que necesito decirte, por si aún te lo preguntas: Espero, de verdad, que haya cambiado. Que haya entendido lo que sentías sin que tengas que repetirlo mil veces. Que haya dejado de ser indiferente, que haya empezado a cuidarte, a responderte, a estar, que lo ames mucho, que se amen mucho, que lo demuestre. Que haya hecho las cosas diferentes, no con palabras, sino con hechos. Porque tú no necesitabas promesas, necesitabas constancia. Pero si eso no pasó… si sigues sintiendo ese vacío, ese desgaste, esa sensación de estar sola incluso estando con alguien, entonces recuérdalo con claridad: Tú sí hablaste. Tú sí explicaste cómo te sentías. Tú sí diste todo, incluso cuando ya te dolía. Y con eso basta. No te quedes con la culpa de “¿y si hubiera hecho más?”, porque ya lo hiciste todo. No te vayas pensando que faltó intentarlo, porque lo intentaste hasta donde ya no era sano. Si te tocó irte, vete con esa tranquilidad. La tranquilidad de haber amado de verdad. La tranquilidad de no haberte guardado nada. La tranquilidad de que, si no funcionó, no fue por falta de amor de tu parte… sino porque el amor no se construye sola. Y eso, aunque duela, también es una forma de paz.



By YoDelFuturo ®

Haz click aqui para escribirte mas cartas.