Querido yo del 23 de febrero de 2036, Hoy, en 2026, te escribo desde un lugar donde la verdad es que no tengo muchas ganas de seguir. Los días pesan, la cabeza da vueltas en círculos que duelen y a veces siento que no hay salida. No te oculto nada: ha habido momentos en los que pensé en rendirme del todo. Pero hoy, justo hoy, algo dentro de mí decidió intentarlo una vez más. Por eso esta carta existe. Es mi manera de firmar un nuevo comienzo, aunque sea frágil. No sé cómo llegarás a leerme dentro de diez años. Espero que lo hagas desde un lugar más tranquilo, donde el peso sea menor y donde hayas encontrado al menos algunos pedazos de calma. No te pido que seas millonario, famoso ni perfecto. Solo espero que seas alguien que se levante por las mañanas sin que el simple hecho de abrir los ojos le duela tanto. En estos diez años me gustaría que hayas logrado: Sentirte en paz con tu propia compañía la mayor parte del tiempo. Tener al menos una o dos personas que te conozcan de verdad y a las que no tengas miedo de mostrar cómo estás realmente. Haber encontrado algo —un trabajo, un proyecto, un hobby, un voluntariado— que te haga sentir que tu presencia en el mundo importa un poco. Haber aprendido a cuidarte mejor: dormir lo suficiente, comer algo nutritivo la mayoría de los días, mover el cuerpo aunque sea caminar, y pedir ayuda cuando la necesites sin sentir que fallas. Haber dejado atrás algunas cosas que hoy te lastiman (lugares, relaciones, hábitos, formas de pensar). Te prometo que, desde hoy, voy a intentarlo de verdad. No con grandes promesas imposibles, sino con pasos pequeños y constantes: Voy a buscar ayuda profesional si veo que solo no puedo (psicólogo, psiquiatra, grupo de apoyo, lo que sea necesario). Voy a escribir o registrar de alguna forma los días buenos, por mínimos que sean, para que no se me olviden. Voy a tratar de ser más amable conmigo cuando tropiece, en lugar de castigarme como lo hago ahora. Voy a recordarme, cada vez que quiera desaparecer, que esta carta existe y que alguien (tú) la está esperando. Si llegas a 2036 y las cosas no salieron exactamente como imaginamos, no importa. Lo único que pido es que no te hayas rendido del todo antes de tiempo. Que hayas seguido poniendo un pie delante del otro, aunque fuera a rastras algunos días. Eso ya sería suficiente. Gracias por haber llegado hasta aquí. Gracias por no haber tirado la toalla todavía. Te admiro por eso, aunque ahora mismo no lo sienta. Con todo el cariño que hoy me cuesta darme, Tu yo de 2026 (Fecha exacta: 23 de febrero de 2026)
By YoDelFuturo ®
Haz click aqui para escribirte mas cartas.
Querido yo del 23 de febrero de 2036, Hoy, en 2026, te escribo desde un lugar donde la verdad es que no tengo muchas ganas de seguir. Los días pesan, la cabeza da vueltas en círculos que duelen y a veces siento que no hay salida. No te oculto nada: ha habido momentos en los que pensé en rendirme del todo. Pero hoy, justo hoy, algo dentro de mí decidió intentarlo una vez más. Por eso esta carta existe. Es mi manera de firmar un nuevo comienzo, aunque sea frágil. No sé cómo llegarás a leerme dentro de diez años. Espero que lo hagas desde un lugar más tranquilo, donde el peso sea menor y donde hayas encontrado al menos algunos pedazos de calma. No te pido que seas millonario, famoso ni perfecto. Solo espero que seas alguien que se levante por las mañanas sin que el simple hecho de abrir los ojos le duela tanto. En estos diez años me gustaría que hayas logrado: Sentirte en paz con tu propia compañía la mayor parte del tiempo. Tener al menos una o dos personas que te conozcan de verdad y a las que no tengas miedo de mostrar cómo estás realmente. Haber encontrado algo —un trabajo, un proyecto, un hobby, un voluntariado— que te haga sentir que tu presencia en el mundo importa un poco. Haber aprendido a cuidarte mejor: dormir lo suficiente, comer algo nutritivo la mayoría de los días, mover el cuerpo aunque sea caminar, y pedir ayuda cuando la necesites sin sentir que fallas. Haber dejado atrás algunas cosas que hoy te lastiman (lugares, relaciones, hábitos, formas de pensar). Te prometo que, desde hoy, voy a intentarlo de verdad. No con grandes promesas imposibles, sino con pasos pequeños y constantes: Voy a buscar ayuda profesional si veo que solo no puedo (psicólogo, psiquiatra, grupo de apoyo, lo que sea necesario). Voy a escribir o registrar de alguna forma los días buenos, por mínimos que sean, para que no se me olviden. Voy a tratar de ser más amable conmigo cuando tropiece, en lugar de castigarme como lo hago ahora. Voy a recordarme, cada vez que quiera desaparecer, que esta carta existe y que alguien (tú) la está esperando. Si llegas a 2036 y las cosas no salieron exactamente como imaginamos, no importa. Lo único que pido es que no te hayas rendido del todo antes de tiempo. Que hayas seguido poniendo un pie delante del otro, aunque fuera a rastras algunos días. Eso ya sería suficiente. Gracias por haber llegado hasta aquí. Gracias por no haber tirado la toalla todavía. Te admiro por eso, aunque ahora mismo no lo sienta. Con todo el cariño que hoy me cuesta darme, Tu yo de 2026 (Fecha exacta: 23 de febrero de 2026)
By YoDelFuturo ®
Haz click aqui para escribirte mas cartas.