Querido Yo-lector. Escribo estas líneas como quien lanza una botella al mar, esperando que, en un año, mi "Yo-lector" del futuro las reciba y abra esta ventana al pasado. Mi deseo es que este mensaje te sirva de espejo para descubrir cuánto has evolucionado. Estamos en febrero 5 del año 2026, el clima en Miranda Cauca, Colombia, es agradable, con ese aire fresco y atardeceres hermosos. También estamos iniciando una asignatura llamada “Lectores autónomos” y allí me piden que dedique un momento para “leerme” a mí mismo e inmortalizar en estas líneas algunas de mis percepciones actuales que tengo como lector, te cuento que el último libro que me leí fue: Cuentos de Eva Luna de Isabel Allende me impactó porque me permitió desconectarme de la rigurosidad técnica de mi carrera y volver a la magia de la narrativa, recordándome que la lectura, antes que un deber, es un refugio para el alma. Justo ahora, quisiera poder leer alguna novela extensa o una saga de literatura fantástica, pero no lo he hecho porque el tiempo se me escapa entre las responsabilidades del hogar, mi trabajo en la biblioteca y las guías de estudio digitales de mi carrera, CIDBA, que consumen gran parte de mi energía mental. Si pudiera conversar con un autor elegiría a Rafael Pombo, porque su capacidad para crear mundos que trascienden generaciones es admirable. Hoy, mi identidad lectora está marcada por estos 5 libros predilectos, que son mis cimientos actuales: • El Principito (Antoine de Saint-Exupéry): La amistad entre un niño de otro planeta, un aviador y un zorro. • Alicia en el País de las Maravillas (Versión adaptada): La caída por la madriguera hacia lo imposible. • El Grúfalo (Julia Donaldson): La astucia y la relación entre un ratón y una criatura temible. • La ovejita que vino a cenar (Steve Smallman): La amistad improbable entre un lobo hambriento y una oveja. • El Monstruo de Colores (Anna Llenas) – Sobre la amistad con uno mismo y las emociones. Más allá de los libros, mi motor diario es mi familia. Hoy sueño con ver realizados nuestros dos grandes proyectos, remodelar nuestra casa para hacerlo el refugio que merecemos, graduarme en la universidad del Quindio y emprender ese viaje a Europa que tanto anhelamos. En este momento recuerdo el camino que estamos recorriendo en este quinto semestre de CIDBA. Al mirarte hoy, veo a un lector valiente, que equilibra la vida entre los estantes de una biblioteca, los compromisos del hogar y la exigencia de la universidad. Es curioso, ¿verdad? Trabajas rodeada de libros, en el corazón mismo del saber, y, sin embargo, el tiempo allí se nos escapa entre procesos y usuarios, obligándonos a postergar nuestro encuentro íntimo con las letras, para hacerlo en el silencio de la casa. Reconozco que extrañas el papel; ese contacto físico, el olor de las hojas y la libertad de rayar el texto, de encerrar ideas en círculos, de resaltar párrafos y de dibujar mapas mentales que le den orden a tus pensamientos. Sé que la virtualidad te ha obligado a migrar a la pantalla, y aunque lo haces con compromiso, tu esencia sigue ligada a la textura de lo físico. También sé que tu voz es tu mejor aliada: ese susurro en voz alta en medio del silencio moderado es el que te permite procesar y comprender realmente lo que tienes enfrente. A veces te sientes cansada. Me confiesas que las guías de estudio y los textos académicos te han alejado un poco de esos cuentos infantiles y novelas que tanto te apasionan. Te cuesta enfrentarte a los números y a las fórmulas, prefieres la calidez de una buena historia. Y aunque atender a la familia, trabajar y estudiar parece una montaña difícil de escalar, me admira ver que no pierdes el entusiasmo. Entiendes que este sacrificio es parte de un propósito mayor. No te olvides de ti, Yo-lector. Aunque hoy leas más guías digitales que novelas impresas, esa pasión por descubrir historias sigue ahí. Sigue esforzándote, sigue rayando tus libros cuando el tiempo te lo permita y no dejes de leer en voz alta, porque esa es la forma en que tu mundo cobra sentido. No te detengas, que el poder de la lectura es el único que te permite habitar mil mundos mientras transformas el tuyo; tu esfuerzo actual es el puente hacia un futuro donde serás tú quien abra las puertas del saber para otros, que el cansancio nunca apague tu curiosidad, recuerda, que un libro es una chispa capaz de encender la mente más brillante, y tú ya has comenzado el incendio. Con admiración y entusiasmo, Tu "Yo" actual.
By YoDelFuturo ®
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Querido Yo-lector. Escribo estas líneas como quien lanza una botella al mar, esperando que, en un año, mi "Yo-lector" del futuro las reciba y abra esta ventana al pasado. Mi deseo es que este mensaje te sirva de espejo para descubrir cuánto has evolucionado. Estamos en febrero 5 del año 2026, el clima en Miranda Cauca, Colombia, es agradable, con ese aire fresco y atardeceres hermosos. También estamos iniciando una asignatura llamada “Lectores autónomos” y allí me piden que dedique un momento para “leerme” a mí mismo e inmortalizar en estas líneas algunas de mis percepciones actuales que tengo como lector, te cuento que el último libro que me leí fue: Cuentos de Eva Luna de Isabel Allende me impactó porque me permitió desconectarme de la rigurosidad técnica de mi carrera y volver a la magia de la narrativa, recordándome que la lectura, antes que un deber, es un refugio para el alma. Justo ahora, quisiera poder leer alguna novela extensa o una saga de literatura fantástica, pero no lo he hecho porque el tiempo se me escapa entre las responsabilidades del hogar, mi trabajo en la biblioteca y las guías de estudio digitales de mi carrera, CIDBA, que consumen gran parte de mi energía mental. Si pudiera conversar con un autor elegiría a Rafael Pombo, porque su capacidad para crear mundos que trascienden generaciones es admirable. Hoy, mi identidad lectora está marcada por estos 5 libros predilectos, que son mis cimientos actuales: • El Principito (Antoine de Saint-Exupéry): La amistad entre un niño de otro planeta, un aviador y un zorro. • Alicia en el País de las Maravillas (Versión adaptada): La caída por la madriguera hacia lo imposible. • El Grúfalo (Julia Donaldson): La astucia y la relación entre un ratón y una criatura temible. • La ovejita que vino a cenar (Steve Smallman): La amistad improbable entre un lobo hambriento y una oveja. • El Monstruo de Colores (Anna Llenas) – Sobre la amistad con uno mismo y las emociones. Más allá de los libros, mi motor diario es mi familia. Hoy sueño con ver realizados nuestros dos grandes proyectos, remodelar nuestra casa para hacerlo el refugio que merecemos, graduarme en la universidad del Quindio y emprender ese viaje a Europa que tanto anhelamos. En este momento recuerdo el camino que estamos recorriendo en este quinto semestre de CIDBA. Al mirarte hoy, veo a un lector valiente, que equilibra la vida entre los estantes de una biblioteca, los compromisos del hogar y la exigencia de la universidad. Es curioso, ¿verdad? Trabajas rodeada de libros, en el corazón mismo del saber, y, sin embargo, el tiempo allí se nos escapa entre procesos y usuarios, obligándonos a postergar nuestro encuentro íntimo con las letras, para hacerlo en el silencio de la casa. Reconozco que extrañas el papel; ese contacto físico, el olor de las hojas y la libertad de rayar el texto, de encerrar ideas en círculos, de resaltar párrafos y de dibujar mapas mentales que le den orden a tus pensamientos. Sé que la virtualidad te ha obligado a migrar a la pantalla, y aunque lo haces con compromiso, tu esencia sigue ligada a la textura de lo físico. También sé que tu voz es tu mejor aliada: ese susurro en voz alta en medio del silencio moderado es el que te permite procesar y comprender realmente lo que tienes enfrente. A veces te sientes cansada. Me confiesas que las guías de estudio y los textos académicos te han alejado un poco de esos cuentos infantiles y novelas que tanto te apasionan. Te cuesta enfrentarte a los números y a las fórmulas, prefieres la calidez de una buena historia. Y aunque atender a la familia, trabajar y estudiar parece una montaña difícil de escalar, me admira ver que no pierdes el entusiasmo. Entiendes que este sacrificio es parte de un propósito mayor. No te olvides de ti, Yo-lector. Aunque hoy leas más guías digitales que novelas impresas, esa pasión por descubrir historias sigue ahí. Sigue esforzándote, sigue rayando tus libros cuando el tiempo te lo permita y no dejes de leer en voz alta, porque esa es la forma en que tu mundo cobra sentido. No te detengas, que el poder de la lectura es el único que te permite habitar mil mundos mientras transformas el tuyo; tu esfuerzo actual es el puente hacia un futuro donde serás tú quien abra las puertas del saber para otros, que el cansancio nunca apague tu curiosidad, recuerda, que un libro es una chispa capaz de encender la mente más brillante, y tú ya has comenzado el incendio. Con admiración y entusiasmo, Tu "Yo" actual.
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