Querida yo del futuro, Hoy escribo con los ojos llenos de lágrimas y con el corazón adolorido. Siento que he perdido el rumbo completamente. No tengo sueños ni metas, y me invade la nostalgia y la confusión. Estoy en donde no quiero estar, haciendo lo que no quiero hacer y extraño un lugar que hasta hace poco odiaba, y me duele reconocer cuánto lo añoro ahora. Me duele el corazón, perdi lo que me daba direccion y estoy cansada de vivir con miedo, realmente CANSADA. A veces siento que lo único que quiero es morir, y el miedo de que esto nunca cambie me asusta aún más. Cada cosa, incluso las más simples, me provocan miedo; me comparo con los demás y me pregunto en qué momento caí tan bajo, en qué momento todo se arruinó, por qué no puedo ser como ellos. Me levanto cada día, y hago lo que se supone que debo hacer, sonrió, intento enfocarme, vivir el presente, intento convivir con quienes me rodean, pero no es suficiente, no lo es, por que no siempre soy yo. Hago y digo solo lo que el miedo me permite, y el resto? Que hay del resto de mi? Que hay de la yo que quiere opinar, preguntar, hacer, tomar la iniciativa, socializar? Quizá nadie nunca pueda conocerla a ella, quizá esta destinada a vivir escondida. Y eso es frustrante, por que las palabras no salen, el sentimiento esta, el deseo esta, la intención está, pero las palabras y acciones no. Me eh repetido tantas veces que no me importa, que estoy bien así, pero es mentira, ME IMPORTA Y NO ESTOY BIEN. Hay sonrisas y risas reales, hay momentos de felicidad reales, alegría real, me gusta reír con mis compañeros y amigos, disfruto la compañía de mi familia, amo tener a mis sobrinos cerca, y me encanta pasar el tiempo con mis gatitos y perderlo observando animalitos. Pero luego, esta el miedo, luego soy consciente de todo lo que no puedo ser, de todo lo que no puedo hacer, de todo el cansancio y llega la oscuridad, repetirme que "todo estará bien" deja de ser suficiente. Extraño mi soledad en la ciudad, extraño sentirme a salvo en mi propio mundo. Anhelo volver a conectar con Dios, anhelo sentirme amada y amar intensamente, anhelo todo lo que hoy me falta. Extraño la paz de mi propio mundo, donde puedo olvidar que el resto existe. Me duele tanto el corazón que solo quiero que deje de doler. Aun así, el dolor sigue, y sigo sintiendo ganas de irme. Ahora solo estoy esperando que suceda algo que me haga reconsiderarlo, estoy intentando aferrarme incluso a las cosas más pequeñas y tontas, estoy intentando quedarme y espero lograrlo, no es así como quiero irme. Hay días en los que realmente siento que todo estará bien, y hay días como hoy, es los que solo quiero desaparecer, en los que realmente estoy dispuesta a morir. Pero si logro superarlo... Quiero que nunca olvides que aunque el miedo y la tristeza parecían infinitos, no lo eran. Que si hoy siento que todo se derrumba, eso no define el futuro. Que hay un futuro donde estoy mejor, donde todavía puedo sentir alegría, amor, conexión y luz. Y quiero que me recuerdes eso siempre: incluso en los días más oscuros, existe la posibilidad de volver a encontrar paz. No se si habremos logrado aquello que desde pequeñas hemos deseado con tanta intensidad, pero si no fue así, espero que hayas encontrado otro camino que si te satisfaga, espero que tu corazón haya sanado. Recuerda este momento de vulnerabilidad, recuerda cómo mis lágrimas corrían y mi corazón dolía con fuerza, recuerda lo profundo de mi miedo, mi tristeza, mi cansancio y mi desesperanza, recuerdame suplicando de rodillas que la vida se me fuera. Quiero que recuerdes que sentí todo esto y pensé que no podría más, pero si estás leyendo esto ahora, significa que sobreviviste. Que llegaste a un lugar donde el dolor se suavizó, y donde todavía hay espacio para respirar, para sonreír, para sentir. Por el contrario, si estas palabras quedaran suspendidas en el tiempo y ese futuro que tanto anhelé no llegara a existir; si no soy yo quien lee esta carta, quien sea que lo haga, si alguien lo hace, quiero que sepas algo con absoluta certeza: lo intenté. Di todo lo que tenía, y también todo lo que el miedo me permitió dar, para permanecer aquí. Luché incluso cuando mis fuerzas eran pocas, incluso cuando el camino se volvió confuso y el dolor parecía no ceder, pero al final el miedo venció. Y si me he ido, quiero que sepas que no me fui vacía. Me llevé conmigo lo más genuino, lo más bello y lo más valioso que sí viví y sí sentí. Me fui recordando cada risa, cada momento de amor, cada instante en el que fui feliz, porque elegí quedarme con eso. Quiero que me recuerdes como la chica risueña, sensible, un poco rara, que amó intensamente y que, a su manera, siempre intentó ser luz. Sé que el miedo y la tristeza también formaron parte de mi historia, y no los niego. Pero al final, decidí que no serían ellos quienes definieran mi esencia ni lo que me llevaría conmigo. Con amor, paciencia y fuerza, La yo del 2025
By YoDelFuturo ®
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Querida yo del futuro, Hoy escribo con los ojos llenos de lágrimas y con el corazón adolorido. Siento que he perdido el rumbo completamente. No tengo sueños ni metas, y me invade la nostalgia y la confusión. Estoy en donde no quiero estar, haciendo lo que no quiero hacer y extraño un lugar que hasta hace poco odiaba, y me duele reconocer cuánto lo añoro ahora. Me duele el corazón, perdi lo que me daba direccion y estoy cansada de vivir con miedo, realmente CANSADA. A veces siento que lo único que quiero es morir, y el miedo de que esto nunca cambie me asusta aún más. Cada cosa, incluso las más simples, me provocan miedo; me comparo con los demás y me pregunto en qué momento caí tan bajo, en qué momento todo se arruinó, por qué no puedo ser como ellos. Me levanto cada día, y hago lo que se supone que debo hacer, sonrió, intento enfocarme, vivir el presente, intento convivir con quienes me rodean, pero no es suficiente, no lo es, por que no siempre soy yo. Hago y digo solo lo que el miedo me permite, y el resto? Que hay del resto de mi? Que hay de la yo que quiere opinar, preguntar, hacer, tomar la iniciativa, socializar? Quizá nadie nunca pueda conocerla a ella, quizá esta destinada a vivir escondida. Y eso es frustrante, por que las palabras no salen, el sentimiento esta, el deseo esta, la intención está, pero las palabras y acciones no. Me eh repetido tantas veces que no me importa, que estoy bien así, pero es mentira, ME IMPORTA Y NO ESTOY BIEN. Hay sonrisas y risas reales, hay momentos de felicidad reales, alegría real, me gusta reír con mis compañeros y amigos, disfruto la compañía de mi familia, amo tener a mis sobrinos cerca, y me encanta pasar el tiempo con mis gatitos y perderlo observando animalitos. Pero luego, esta el miedo, luego soy consciente de todo lo que no puedo ser, de todo lo que no puedo hacer, de todo el cansancio y llega la oscuridad, repetirme que "todo estará bien" deja de ser suficiente. Extraño mi soledad en la ciudad, extraño sentirme a salvo en mi propio mundo. Anhelo volver a conectar con Dios, anhelo sentirme amada y amar intensamente, anhelo todo lo que hoy me falta. Extraño la paz de mi propio mundo, donde puedo olvidar que el resto existe. Me duele tanto el corazón que solo quiero que deje de doler. Aun así, el dolor sigue, y sigo sintiendo ganas de irme. Ahora solo estoy esperando que suceda algo que me haga reconsiderarlo, estoy intentando aferrarme incluso a las cosas más pequeñas y tontas, estoy intentando quedarme y espero lograrlo, no es así como quiero irme. Hay días en los que realmente siento que todo estará bien, y hay días como hoy, es los que solo quiero desaparecer, en los que realmente estoy dispuesta a morir. Pero si logro superarlo... Quiero que nunca olvides que aunque el miedo y la tristeza parecían infinitos, no lo eran. Que si hoy siento que todo se derrumba, eso no define el futuro. Que hay un futuro donde estoy mejor, donde todavía puedo sentir alegría, amor, conexión y luz. Y quiero que me recuerdes eso siempre: incluso en los días más oscuros, existe la posibilidad de volver a encontrar paz. No se si habremos logrado aquello que desde pequeñas hemos deseado con tanta intensidad, pero si no fue así, espero que hayas encontrado otro camino que si te satisfaga, espero que tu corazón haya sanado. Recuerda este momento de vulnerabilidad, recuerda cómo mis lágrimas corrían y mi corazón dolía con fuerza, recuerda lo profundo de mi miedo, mi tristeza, mi cansancio y mi desesperanza, recuerdame suplicando de rodillas que la vida se me fuera. Quiero que recuerdes que sentí todo esto y pensé que no podría más, pero si estás leyendo esto ahora, significa que sobreviviste. Que llegaste a un lugar donde el dolor se suavizó, y donde todavía hay espacio para respirar, para sonreír, para sentir. Por el contrario, si estas palabras quedaran suspendidas en el tiempo y ese futuro que tanto anhelé no llegara a existir; si no soy yo quien lee esta carta, quien sea que lo haga, si alguien lo hace, quiero que sepas algo con absoluta certeza: lo intenté. Di todo lo que tenía, y también todo lo que el miedo me permitió dar, para permanecer aquí. Luché incluso cuando mis fuerzas eran pocas, incluso cuando el camino se volvió confuso y el dolor parecía no ceder, pero al final el miedo venció. Y si me he ido, quiero que sepas que no me fui vacía. Me llevé conmigo lo más genuino, lo más bello y lo más valioso que sí viví y sí sentí. Me fui recordando cada risa, cada momento de amor, cada instante en el que fui feliz, porque elegí quedarme con eso. Quiero que me recuerdes como la chica risueña, sensible, un poco rara, que amó intensamente y que, a su manera, siempre intentó ser luz. Sé que el miedo y la tristeza también formaron parte de mi historia, y no los niego. Pero al final, decidí que no serían ellos quienes definieran mi esencia ni lo que me llevaría conmigo. Con amor, paciencia y fuerza, La yo del 2025
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