Futuro
Hola, yo del futuro:
Te escribo desde un tiempo que aún se está armando —con miedo, con ganas y con muchas preguntas— y necesito que seas sincero/a conmigo. Quiero saber cómo me fue, cómo me trató la vida, y si algunas cosas que hoy me pesan cambiaron. Habla como si me conocieras de verdad: sin adornos, sin promesas grandilocuentes, solo la verdad útil y humana.
Primero lo práctico: — ¿Empecé la universidad? ¿En qué carrera? ¿Te gusta?
— ¿Seguiste estudiando o encontraste otro camino que también te hace sentir bien?
— ¿Tienes trabajo estable? ¿Hay hambre de aprender o es más una rutina?
Del corazón y la compañía: — ¿Encontraste a tu compañero/a de vida o a alguien que te acompañe de verdad? ¿Cómo es esa persona contigo?
— ¿Tienes amigos con los que puedas ser tú, sin poner máscaras? ¿Sigues en contacto con gente de antes?
Sobre mi cuerpo y mi imagen: — Me preocupa algo que hoy dudo decir en voz alta: ¿“blanco” está bien? ( mi bebe — tú me entenderás). ¿Cómo te sientes con tu cuerpo y tu apariencia ahora?
De lo que me asusta más: — ¿Todavía sigo pensando en ESO? (sabes a qué me refiero). ¿Sigue ocupando mi cabeza como ahora o se ha ido perdiendo poco a poco?
— Si aún está ahí, ¿cómo lo manejas? ¿Encontraste técnicas, terapia, o compañía que te ayuden?
Sobre mi mente: — ¿Mi vida sigue siendo miserable o hay momentos buenos —aunque cortos— que de verdad importan?
— ¿Aún me siento mal con frecuencia? ¿Hay menos días malos que antes?
— ¿Lograste hablar con alguien de verdad (terapeuta, amigo, familiar) sobre las voces y lo que siento?
— ¿Todavía los escucho? Si sí: ¿siguen dominándome o puedo vivir a su lado sin que me destruyan?
Si hubo cambios, dime: — ¿Qué fue lo que más ayudó? (un cambio pequeño puede ser gigante para mí ahora)
— ¿Qué me dirías para que me calme cuando todo parece insoportable?
No te pido soluciones mágicas. Pégate a la honestidad. Si todo sigue difícil, dímelo sin suavizar; si hay alivio, descríbelo para que pueda creerlo. Dame una frase corta que pueda guardar en la cabeza cada vez que las voces griten o que la tristeza vuelva: algo realista, que suene como tú.
Termino pidiéndote algo: si ahora estás en un lugar donde puedes sentir orgullo, aunque sea poquito, cuéntamelo. Y si todavía duele, dime qué haces al día a día para seguir adelante —incluso si son cosas pequeñas: tejer, salir a la plaza, llamar a alguien, respirar.
Con miedo pero con esperanza,
Tu yo de ahora
PD: Si puedes, escríbeme una línea que empiece con “Hoy, me siento…” para que sepa cómo estás exactamente en el día que lees esto.
Publicada de forma anónima por su autor en YoDelFuturo. Escribe la tuya.
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