Querido Yo del Futuro, En el curso acompañando en el duelo aprendí que muchas investigaciones han descubierto principalmente la necesidad de un apoyo emocional enfocado a las diferentes etapas de desarrollo. La forma en que los niños entienden la muerte no es estática, sino que evoluciona con la edad, por ejemplo, durante el preescolar (3-5 años): en esta etapa tienden a ver la muerte como algo temporal y reversible, similar a dormir. Pueden creer que la persona fallecida regresará. Es importante usar un lenguaje directo y simple sin eufemismos. Primaria (6-12 años) Comienzan a entender que la muerte es irreversible, universal y que las funciones corporales terminan, pueden tener temores y curiosidades, y manifestar su duelo a través de comportamientos físicos como dolores de cabeza o estómago. Es importante que expresen sus sentimientos a través del juego o el dibujo. Secundaria (13-18 años) comprenden la universalidad e irreversibilidad de la muerte, experimentan ira, impotencia y culpa, se plantean preguntas existenciales sobre la vida y la muerte. Es importa el diálogo, la terapia. Por todo lo anterior es importante observar a los alumnos para identificar señales de duelo como la disminución del rendimiento académico, señales conductuales y emocionales, la regresión infantil o los cambios de comportamiento, observar si síntomas físicos o somáticos provienen de un duelo prolongado, si hay aislamiento o el porqué de la irritabilidad. Conocer toda esta información me ha conmovido internamente, sobre todo el saber que puede haber duelos prolongados en mis alumnos y no les estoy dando la debida atención. Ahora sé que para acompañar a un alumno en proceso de duelo debo hablarle con honestidad y claridad con un lenguaje apropiado a su edad sin eufemismos, usando las palabras muerte, y fallecimiento, permitirles que sean ellos quienes se expresen, si plantea preguntas responderlas de manera clara y concisa, permitirles que expresen sus emociones sin juzgarlos, no reprimirlas, invitarles a expresar sus emociones mediante un dibujo o algún ejercicio, compartir experiencias propias de manera controlada, invitarles a expresar su duelo sin presionarlos ofreciendo un espacio seguro para hablar conmigo, con un amigo, si prefieren a algún maestro, buscar ayuda si es necesario, informar al entorno escolar y próximo del alumno para ofrecer apoyo adicional y estar alertas a posibles señales de alerta. Atentamente: María Enedina Rendón B. San Miguel de Allende, Gto. a 24 de agosto de 2025.
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Querido Yo del Futuro, En el curso acompañando en el duelo aprendí que muchas investigaciones han descubierto principalmente la necesidad de un apoyo emocional enfocado a las diferentes etapas de desarrollo. La forma en que los niños entienden la muerte no es estática, sino que evoluciona con la edad, por ejemplo, durante el preescolar (3-5 años): en esta etapa tienden a ver la muerte como algo temporal y reversible, similar a dormir. Pueden creer que la persona fallecida regresará. Es importante usar un lenguaje directo y simple sin eufemismos. Primaria (6-12 años) Comienzan a entender que la muerte es irreversible, universal y que las funciones corporales terminan, pueden tener temores y curiosidades, y manifestar su duelo a través de comportamientos físicos como dolores de cabeza o estómago. Es importante que expresen sus sentimientos a través del juego o el dibujo. Secundaria (13-18 años) comprenden la universalidad e irreversibilidad de la muerte, experimentan ira, impotencia y culpa, se plantean preguntas existenciales sobre la vida y la muerte. Es importa el diálogo, la terapia. Por todo lo anterior es importante observar a los alumnos para identificar señales de duelo como la disminución del rendimiento académico, señales conductuales y emocionales, la regresión infantil o los cambios de comportamiento, observar si síntomas físicos o somáticos provienen de un duelo prolongado, si hay aislamiento o el porqué de la irritabilidad. Conocer toda esta información me ha conmovido internamente, sobre todo el saber que puede haber duelos prolongados en mis alumnos y no les estoy dando la debida atención. Ahora sé que para acompañar a un alumno en proceso de duelo debo hablarle con honestidad y claridad con un lenguaje apropiado a su edad sin eufemismos, usando las palabras muerte, y fallecimiento, permitirles que sean ellos quienes se expresen, si plantea preguntas responderlas de manera clara y concisa, permitirles que expresen sus emociones sin juzgarlos, no reprimirlas, invitarles a expresar sus emociones mediante un dibujo o algún ejercicio, compartir experiencias propias de manera controlada, invitarles a expresar su duelo sin presionarlos ofreciendo un espacio seguro para hablar conmigo, con un amigo, si prefieren a algún maestro, buscar ayuda si es necesario, informar al entorno escolar y próximo del alumno para ofrecer apoyo adicional y estar alertas a posibles señales de alerta. Atentamente: María Enedina Rendón B. San Miguel de Allende, Gto. a 24 de agosto de 2025.
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